mobile isologo
buscar...

Me encapriche de un fantasma.

Jun 6, 2026

1
Me encapriche de un fantasma.
Empieza a escribir gratis en quaderno

Qué extraño es encariñarse con alguien que siempre parece estar a punto de desaparecer.

A veces pienso que podría escribirte cien cartas y ninguna llegaría realmente a ti.

No porque no las leyeras, sino porque hay personas que habitan el mundo como una habitación llena de luces: todo brilla, todo suena, pero es difícil encontrar algo que quedarse a tocar.

Y yo quería tocar algo.

Quería sentir que había una silla donde sentarme, una puerta abierta, una certeza pequeña.

Pero terminé sintiéndome segura con un fantasma.

Quisiera amarte con todos tus matices. Con tus días azules, los grises y los amarillos. Prepararte una taza de café.

Tomar tus manos y jugar con ellas mientras hablamos de cualquier cosa.

Quisiera que me contaras de ti.

No porque necesite saberlo todo.

Sino porque me gusta la idea de habitar también tus días comunes.

Los días en los que no pasa nada extraordinario.

Los días que casi nadie recuerda.

Porque a veces creo que querer a alguien también es querer escuchar las historias que no le contaría a cualquiera.

Quisiera acompañarte cuando la vida se te hiciera pesada. Quisiera conocer las versiones de ti que casi nadie conoce. Quisiera saber qué piensas cuando manejas solo, qué canción eliges cuando nadie te está mirando.

Y qué vergüenza admitirlo, pero a veces también sueño con que me escribas una canción.

No una canción extraordinaria.

Solo una canción bonita.

Una donde existan mis manías, mis silencios, mis dudas. Una canción que me hiciera pensar que por un momento habitaste este amor con la misma intensidad con la que yo lo he habitado.

Quisiera tantas cosas.

Y a veces también quisiera no sentir nada.

Porque sé que no te importa de la misma manera, y esa es una verdad pequeña que duele mucho.

Las cosas que no trascienden no se van. Se quedan atrapadas en lugares diminutos. Como una astilla bajo la piel. No duelen todo el tiempo, pero basta un movimiento para recordarlas.

Y qué ganas, de verdad, de que me quisieras.

No de que me eligieras.

De que me quisieras.

Porque ser elegida suena a competencia y yo nunca quise competir por un lugar en tu vida. Lo triste es que mientras intentaba convencerme de eso, yo ya te había elegido a ti.

Te digo que te quiero. Te digo que me gustas. Pero no puedo seguir viviendo detrás de tu sombra, esperando una señal que nunca llega.

Creo que soy una persona buena y mala a la vez. Como todos. Humana. Llena de contradicciones. Y aun así, hay algo dentro de mí que sabe que no merezco conformarme con este pedacito tuyo que cae de vez en cuando.

Tal vez nunca te pediría flores.

Tal vez nunca te pediría nada.

Tal vez incluso seguiría diciendo que está bien, que no pasa nada.

Pero sí pasa.

Porque me agota.

Me agota extrañarte.

Me agota imaginar tus besos sobre mí.

Me agota añorarte, desearte, pensar en ti cuando intento pensar en otra cosa.

Y lo más triste es que todavía hay una parte de mí que quisiera pedirte que te quedaras un ratito más. Un instante apenas. Lo suficiente para creer que todo esto tuvo algún lugar donde existir.

Pero uno no puede construir un hogar con alguien que siempre tiene un pie en la puerta.

Y entonces me quedo aquí, haciéndome preguntas pequeñas para un sentimiento tan grande.

¿Te quiero?

Sí.

Un poquito más de lo que me gustaría admitir.

Y eso tiene mérito, porque después de algunos amores una aprende a querer con las manos escondidas detrás de la espalda.

Me nacen las ganas de quererte mucho.

Pero hay amores que se parecen a las semillas que caen sobre el concreto.

No porque sean menos semillas.

Simplemente porque no tienen dónde crecer.

Y qué tristeza descubrir que a veces el amor no se acaba.

Solo deja de trascender.

Blanca Cruz Gálvez

Si te gustó este post, considera invitarle un cafecito al escritor

Comprar un cafecito

Comentarios

No hay comentarios todavía, sé el primero!

Debes iniciar sesión para comentar

Iniciar sesión