Él se sienta en la cama, y la mira
por un instante, el mundo parece detenerse
está dormida
Aromas tabaqueros carga él entre sus dientes
y ella, aroma a camomila
duermen en el suelo, ¡si su techo es el cielo!
él dice que ahora ve cuatro marías
¡Coman y rían! Dice la familia
hay un cementerio donde descansan lenguas compartidas que ya no se hablan, y ojos que ya no se miran
pero vida mía, si tuya es mi vida
¿por qué recurrir al autoflagelo en lugar de dar consuelo haciendo uso de tu autonomía?
el calor de su cobija está en su olor, no en la cobija
aquella risa inquieta previa al chiste que embiste cualquier intento de despedida
como si el amor les dijera que no existe huida
pero, insisto, es necesario que te despidas
te deseo más tuya que mía
es mía la valentía de amar lo que se quema y buscar calentar lo que se enfría
sin embargo seguiré anhelando nutrirme de tus besos como los dioses de ambrosía.
¡Arrivederci mi princesa piel de arena!
quizá si vuelva pero espero no verte a la vuelta
si mi vida está ya resuelta desde que esta hoja supo anidar letra
porque inmortalicé lo que es enamorarse y despedirse
de una forma casi que completa.
Con más dolor que amor, te lo dedico, Nella mía.
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