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A pesar de Galileo, Tesla, Tip y Coll...
Yo, para coger el sueño, me imagino en una cueva, al lado de la lumbre, mientras el clan duerme bajo pieles curtidas, y se escuchan ronquidos y pedos.
Luego, al mirar la mañana, ahora que amanece tan después de que muchos despertadores suenen, me vuelvo a la cueva y ellos, los ancestros, siguen roncando al calor de sus propios cuerpos.
Las madrugadas de la civilización son un enorme retroceso a ninguna parte.
Gente peculiar.
Hoy es el día de toda persona humana. O sea, el día de nadie, de nada. De todos.
Nadie es como los demás, y cada quien tiene su particular peculiaridad, así, quien puso este día, es tan eso como quien se ata los cordones de los zapatos con doble nudo o como quien se persigna al salir de casa o como quien se come las alitas de pollo con tenedor y cuchillo.
¿Quién no tiene un algo, un detalle, una manía, un toc, una gracia, un color de pelo, un no subir nunca a un coche blanco?
Peculiar es mi vecino que empuja la puerta del garaje ocho veces para asegurarse de que la ha cerrado, mi vecina que alimenta a veinte gatos, ese hombre que no para de trabajar aunque lleva veinte años jubilado, el obrero que vota al PP mientras critica a quien le sube el salario...
Hoy es un día sin dueño.
Todo está en querer.
Creo que no se puede demostrar científicamente la existencia del Ser Supremo. Y su inexistencia, menos.
Pero...
¿ Tiene Dios algún interés en que la gente crea en Él?
Si es que no le interesa, lo está haciendo bien.
Si, por el contrario, quiere que creamos, no sé a qué espera para mostrarse sin lugar a dudas.
Es tan fácil todo...
Y ya que me lo mencionan.
Las publicaciones de predicadores trajeados que hablan en nombre de Dios, saltan en mi muro como ababoles en trigales sin fumigar.
Denuncio todas estas muestras de engaño, hipocresía y modo de hacer dinero con el timo del paraíso, pero me siguen saltando este tipo de páginas que venden dioses como el que vende bragas en un rastro.
Dios no es algo que se deba poner en escaparates para que la gente lo adquiera a buen precio.
Dios sabe (debe saber) cómo llegar al Alma de cada persona y no necesita de predicadores trajeados que se pretendan salvadores de la Humanidad.
A Dios le vale (le debe valer) con que respetes al prójimo, con que le ayudes, con que no maltrates a nada ni a nadie. Lo demás, los rezos, los cánticos, las reuniones, los donativos (sobre todo los donativos) son inventos de sinvergüenzas que quieren vivir de un cuento. Qué quieren ponerse tetas (he visto a una predicadora en una evolución mamaria notable).
Dios está muy por encima de todos los cantamañanas que se pretenden más sabios y la voz autorizada de la divinidad para enseñarte el camino.
Respeta y ama y olvídate de adorar peanas, de asistir a misas, de atender a gurús, de corear las consignas de predicadores. Dios está en tu Alma. Lo de fuera es falsedad y timo.
Seguiré denunciando toda esta basura que atenta contra la inocencia de la gente.
¡SINVERGÜENZAS!
Sí, también el Papa.
(Y ya sé que es mi culpa por alimentar al algoritmo. Me cae gordo y lo engordo. Caído en la trampa me quejo sin sentido).
¿Para qué ir a Marte?
Sucede en muchas ocasiones, que, ante una noticia de algún suceso fallido de la aventura astronómica, espacial, el personal no tarda en apuntar a la yugular:
"Con la de problemas que hay en la Tierra y se tienen que despilfarrar millones por ahí afuera".
Yo imagino a un individuo de principios del siglo XV, un sencillo agricultor, un artesano del barro, un peletero, un minero, un aristócrata lustroso y vago, ante la ocupación de alguien que pretendía desarrollar una máquina para copiar textos, para imprimir libros, diciendo:
"En vez de estar con esa tontería podías dedicarte a labrar la tierra o a tejer serones. Y no tanto perder el tiempo".
De hacer caso a la mayoría de los reacios, de los incultos, de los negacionistas, de los recalcitrantes, las maletas todavía no tendrían ruedas.
Clementes octavos ha habido más que Giordanos Brunos, de haber sido a la inversa, sería tan distinto el mundo...
Pero los inquisidores, me temo, siguen al mando.
El yate (digo).
No es mi mundo de ir recogiendo broches de oro y diamantes que se desprenden de damas. Tampoco me atraganto con chuletones de Ávila. Ningún Ferrari se me averió nunca y el mayordomo jamás pidió la baja.
Son muchos los problemas que uno se ahorra en determinados contextos vitales.
Pero ahora diré de eso de la empatía, y de muchos de mis vecinos (en mí no se da) que la sienten por los de arriba. Y defienden macrogranjas y alaban a la Monarquía. Por eso votan a quienes les bajan unos miserables euros los impuestos a ellos y cientos o miles a los que más tienen, mientras desmantelan todo servicio público que se encuentren.
Ahí la defensa al súper rico Amancio que lo es a costa del trabajo precario y mal pagado de mucha gente.
Son consecuentes: A los pobres hay que tratarlos como pobres.
Los ricos, empatía de vecinos pobres, merecen todo lo que tienen. Ojalá fuera yo, se dicen los giles pobres, quien pudiera abusar de todo para mí beneficio.
Este pensar y hacer es vivir en la idea de que todos somos igual de usureros y egoístas y que los que dicen no serlo es porque nada tienen y asi es fácil hablar de compartir.
Algo de razón tendrán cuando lo más de por allá arriba lleva cagándonos desde que el primero se sentó más alto. En esos tronos se muestra, en los actos, no en las palabras, la verdadera esencia de las personas.
Pero eso es metafísica o filosofía.
La realidad es: Defienden al rico empresario para que, él sí porque se lo ha ganado, pueda comer entrecot de primera quizás deslumbrado por el brillo de las joyas de su compañera.
Coherencia y empatía.
Los pobres merecen miseria. Los ricos solidaridad.
País de ° °
(Rellenen ustedes el hueco).
Viernes que fuera.
Lectura de un libro sin escribir.
Así hacen los necios: durante décadas alaban y suben a los tronos a quienes les roban, mientras culpan de sus males a los que vienen de fuera, a los que pretenden defenderlos, a sus propios vecinos pobres. Siempre a los pobres.
Y, en ese resplandor, no ven nunca el mal que ha traído su propia estulticia, su ceguera auto impuesta que los lleva a adorar a dioses de mentira y podredumbre.
Así os digo: subirán los precios de las energias y culparéis al recién llegado al que habéis constantemente despreciado. Y os quedaréis tan anchos.
Hágase en vosotros según vuestras propias palabras y el infierno será obra vuestra pues por vuestra culpa se nacionalizaron las eléctricas y por vuestra culpa quien quiere devolverlas al pueblo es insultado por el pueblo por pretender tal cosa.
Así vendrán los tiempos del fin de los días, empujados por vuestra sandez y cerrazón.
Así, vosotros mismos armaréis a quien os quiere fusilados.
Palabra de quien.
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Salmo.
No sube el salario
A ti te culpamos.
Sube la luz
A ti te culpamos.
Sea el mal que sea
Sirva para tu culpa.
Sirva para denostarte.
Podemos el mal.
Cae la nevada.
A ti te culpamos.
Va lenta la vacuna.
A ti te culpamos.
Sea el mal que sea
Sirva para tu culpa.
Sirva para denostarte.
Podemos el mal.
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Segunda lectura.
(Ya casi nadie lee una vez, como para leer dos).
Lectura del libro de los hechos de quienes no hacen.
En estos días, iguales a aquellos, ella (le pongan cara), estando en el bar, tomó la palabra y unas cervezas y dijo:
¿Y qué están haciendo los de Podemos? Ya son casta. Tienen casoplones. Y eso de Venezuela. Son todos iguales, por eso yo voto cada vez más a la derecha. Al menos esos llevan la bandera.
Palabra de gilipollas.
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Evan y Gelio.
Lectura del contador según Cobra.
Era el frío más que otras veces pero fue como siempre que los dueños de las eléctricas necesitaban más dinero, y así hicieron como hacían siempre. Y el precio ascendió a los cielos.
Y ella, la de la segunda lectura, maldijo a Podemos.
Esto está escrito en mármol y en alabastro.
Y en el catastro.
Podéis ir a la mierda.
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