Luego de un buen rato hablando, al encontrarnos hambrientos la mañana. Nos fuimos a desayunar cualquier cosa que nos alegrará el estómago.
Más de 30 cuadras dando vueltas y un lugar soñado, un buen y pintoresco bar. Cual fue lugar de encuentro.
Pedimos un café, y algo más con mi entrañable amigo.
Y sin esperarlo, ni pensarlo aparece en su colorida bicicleta antigua. La más hermosa chica que pudiera imaginar uno, la más real muestra de que la naturaleza. Cuando quiere, se luce.
Un saludo, una sonrisa y un corazón. Mi corazón, a cuatro mil revoluciones. Largando humo cual perkins 4, una demencia de chica estaba frente a mi.
Continuará...
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