En realidad no sé que decir, pero escribir siempre me ayuda a ordenarme.
Porque ultimamente siento que todo lo que hago está desorganizado, despelotado. Y detesto tener esa creencia de que tu exterior es el resultado de tu interior. Porque es cierta, en todos los sentidos que le busques a tu interior y al exterior.
Lo que pasa es que adopté dos gatos, no tengo trabajo y creo que me estoy quedando sin un pulmón. De paso las paredes de mi casa se caen por la humedad y tengo dos sesiones de terapia atrasadas con el pago. Las deudas con el banco y las tareas atrasadas de la facu.
Mientras más pasa el tiempo más me cuesta ordenarme por dentro: porque siempre tuve problemas para priorizarme, dejar el cigarrillo y ver documentales aburridos.
Doy vueltas en el internet buscando empleos mientras intento no recaer en la gastronomía: de paso me distraigo y termino haciendo un test de cómo está mi salud mental porque pronto tendré que abandonar terapia por falta de plata y ganas. Pero estoy bien.
Me cuesta un poco entenderme, y siento pena por mi novio, que intenta decifrarme con las piezas desordenadas y algunas dadas vueltas. Y me da miedo tener la duda si no me deja porque vivimos juntos con dos gatos o porque me ama mucho. Y qué embole agregar un problema más a la lista...
Pero si me pongo a recordar sé con certeza, y pruebas del pasado, que mi vida siempre fue un desorden. Si hago terapia desde los quince, entonces desde antes ya tendría que haber empezado a funcionar incorrectamente. Tal vez fueron las mil mudanzas que tuve en la infancia, las experiencias cerca de la muerte o mi TDAH. Una ensalada rara que hasta el día de hoy se sigue condimentando. Entonces, la cocina también está desordenada.
La ropa en el lavarropas humeda y las sábanas de la cama sucias. La heladera vacía y la alacena con tres paquetes de fideos abiertos: porque nunca termino nignuno, me aburre repetir las pastas.
Hoy tomé un matecocido en el desayuno y ayer fue un cuarto de helado: miré una película y media, limpié mis zapatillas y me junté con una amiga. Hoy el día de ayer se siente raro, pero ayer se sentía correcto. Entonces mis emociones están desincronizadas.
Lloro mientras le preparo un té a mi novio con dos tostadas, porque me siento una inútil. Él se dio cuenta que estoy callada, pero no me sale explicar lo que me pasa entonces le digo que no me pasa nada.
Y escribiendo esto, me doy cuenta que me pasa de todo. Pero, ahora al menos me siento un poco más ordenada.
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