La sangre que has dejado frente a mi puerta es una mácula indeleble
en el corazón de esta tierra.
Y tu nombre, tus apellidos, todo lo que te define en este lugar, es una afrenta
hacia las doce tribus de Israel.
Es una sombra oscura, innombrable, con rostro de hombre, yacente
bajo la obscena autoridad de tu dios.
La vida que has dejado partir, no recobrará el camino de regreso a Hebrón.
Allí no habrá más gráciles gestos, bailes al final de la tarde.
Las madres que un día fundaron y crearon, hoy serán el reflejo vacío de un pozo deshecho.
Entonces, mira bien.
Vuelve a reflexionar.
La próxima vez que dejes sangre frente a una puerta,
que sea en la tuya.

Yom Hernández
Aquí un licenciado en Historia, loco por la literatura que lee y escribe pertinazmente. Padre de tres libros publicados por Ed Atlantis, Ed Adarve, Ed Cuadranta.
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