Mi padre,
al igual que su padre,
se suicidó.
Diría que su final
estaba escrito.
Como una
maldición inevitable.
Mi padre,
al contrario de su padre,
no se colgó.
Eligió morir lentamente,
se suicidó día a día
hasta que alguien más
culminó su obra.
Maldición escrita.
Me pregunto día a día
cuál de sus hijos
será el siguiente.
Maldición heredada.
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Nahuel Tello
Poeta y autor de "La república de los olvidados" Les invito a seguirme. Escribo siempre, publico cuando tengo ganas.
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