Por favor,
no esperes que yo sea siempre la chica buena,
amable,
cariñosa.
Porque cuando quieras volver,
existe la posibilidad de que me encuentres fría y desconsiderada,
difícil de descifrar, como en el fondo siempre fui.
Como hoy,
como ayer,
y probablemente como mañana.
Estos días se volvieron una ruina desde que decidiste abandonarme.
Odio caminar sin motivos;
se me adhiere la tristeza, pesada, casi mineral.
Ya ni siquiera tengo fuerzas para salir a la calle.
Me siento estúpida en todo lo que hago,
inútil, descartable.
Siento que soy la única que intenta sostener algo entre los pedazos que quedan de mi,
la única que todavía respira un poco de luz
en medio de tanta oscuridad.
La única que intenta mejorar esto,
la única que lucha para que lo nuestro no se deshaga entre las manos.
Qué decepción me llevé de tu parte.
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