mobile isologo
buscar...

Lo que no queremos escuchar

May 9, 2026

85
Lo que no queremos escuchar
Empieza a escribir gratis en quaderno

A veces me pregunto
de qué sirve cultivar un mundo interior
si casi nadie se detiene a mirar debajo de la superficie.

De qué sirve pensar con profundidad,
leer, cuestionar, dudar,
construir una sensibilidad propia,
si el mundo parece recompensar otra cosa.

La repetición.
La obediencia disfrazada de opinión.
La capacidad de encajar sin hacer demasiadas preguntas.

Vivimos rodeados de consignas.
Frases diseñadas para sonar verdaderas.
Promesas pulidas hasta parecer inevitables.
Ideas que no buscan despertar el pensamiento,
sino adormecerlo.

Y lo más inquietante
es que funcionan.

Porque el poder rara vez necesita convencer a cada individuo.
Le basta con comprender
que la mayoría no quiere la verdad,
sino la sensación de pertenecer a algo.

Sentirse parte.
Sentirse visto.
Sentirse momentáneamente importante.

Y entonces entregan su criterio
a cualquiera que sepa hablar con seguridad.

A un líder.
A una marca.
A un algoritmo.

Las pantallas aprendieron a conocernos mejor que nosotros mismos.
Saben qué mostrarnos,
qué indignarnos,
qué hacernos temer,
qué deseo activar
para que sigamos consumiendo y obedeciendo.

No venden solo productos.

Venden identidad.
Venden causas empaquetadas.
Venden la ilusión de pensamiento propio
mientras moldean, con precisión invisible,
cada reacción.

Y a veces eso me asfixia.

La idea de que tantas personas
prefieran repetir antes que reflexionar.
Seguir antes que cuestionar.
Adaptarse antes que descubrir quiénes son.

¿Qué nos pasó?

¿En qué momento dejamos de valorar
la complejidad de una conciencia propia?

¿En qué momento pensar por cuenta propia se volvió un esfuerzo innecesario?

Quizás porque ser auténtico implica riesgo.

Implica tolerar la soledad de no coincidir.
Aceptar que una idea verdadera
puede dejarte fuera del grupo.
Sostener una voz propia
sin garantías de aprobación.

Y no todos están dispuestos a pagar ese precio.

Es más fácil copiar.
Más fácil adherir.
Más fácil dejar que otros piensen
y limitarse a repetir.

Pero hay algo profundamente triste
en una sociedad que produce individuos intercambiables.

Personas con deseos prefabricados,
indignaciones programadas,
opiniones heredadas.

Cuerpos distintos
habitados por pensamientos idénticos.

Tal vez por eso sigo creyendo
que la verdadera resistencia
no consiste en acumular poder,
sino en conservar una conciencia propia.

En proteger la capacidad de dudar.

En seguir preguntando
aunque nadie alrededor parezca interesado en las respuestas.

inherdiary

Si te gustó este post, considera invitarle un cafecito al escritor

Comprar un cafecito

Comentarios

No hay comentarios todavía, sé el primero!

Debes iniciar sesión para comentar

Iniciar sesión