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Liturgia negra

Oct 10, 2025

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Liturgia negra
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Se instaló.

No lo llamé.

Pero el cuerpo obedeció

como un templo ocupado.

No fue milagro:

fue ciencia,

fue carne,

fue mandato.

Dentro,

algo crecía

como si supiera más que yo.

Mi vientre -

que era mío,

ya no me pertenecía.

Se agrandó la piel,

se achicó el aliento,

se borró la línea que me decía:

esto sos vos.

Y entonces,

el quiebre.

El desgarramiento celebrado.

La sangre recibida con flores.

Las visceras aplaudidas.

Parí,

y aún sangrando,

vinieron los cuervos:

con sus voces dulces,

con sus nombres sagrados.

Picotearon la ternura,

la envolvieron de culpa,

y me ataron un hijo al pecho

como si no doliera-

Amamantar-

dijeron-

es amar.

Pero yo

lloraba en silencio

mientras la leche ardía

y la piel se abría

como si el cuerpo apun no terminara de

parir.

Yo no era madre.

Era resto.

Una ruina con útero.

Y ellos comían:

de mi entrega.

de mi sonrisa rota,

de mi obeciencia.

Ahora lo sé.

No hay mayor mito

que el del cuerpo dispuesto.

Yuliana Davico

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