Tal cual pensadora e ilustre poeta, lo fácil que es unir dos palabras para una mente poética. Pero, por más que conozca y comprenda las cosas de tal manera que las convierta en poesía, no me hace gran conocedora de toda la secuela.
Quisiera saber qué hay tras cada página, pero el libro se rehace en cada movimiento mal hecho. El desorden de eventos queda más al tiempo que al mismo reloj que marca mi paso... y se me van las ideas.
Mi mente se dispersa y el dolor se convierte en una nube sacada de una gran trágica escena.
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