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    Lasciate ogni speranza

    Dolbach

    Jun 16, 2024

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    Lasciate ogni speranza
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    Paso a nivel.

    Recogí las velas por un día,

    detuve mis pies por un instante,

    esperé en el peaje tras la vía,

    descansé de mí en vuelo rasante.

    Me pensé para ver si me sabía,

    me juzgué entendiendo mi talante,

    me busqué al comprender que me perdía,

    me perdoné por si eso era bastante.

    Ser lo soy es tan confuso,

    que si quiero no serlo voy sin rumbo.

    Ser lo que soy es tan extraño,

    que si quiero entenderlo se va el año.

    Subí a la cima de la duda,

    alcancé el horizonte inalcanzable,

    intenté ser sabio como un buda,

    huí de todo hombre deleznable.

    Acabé por fin un buen principio,

    escuché el silencio tras el ruido,

    conseguí no perder mi poco juicio,

    olvidé en cuanto supe, lo sufrido.

    Ser lo que quiero es utopía,

    y así es imposible la porfía.

    Ser lo que quieren,

    tan absurdo,

    como obligar al diestro

    a que sea zurdo.

    ...

    No conozco a nadie.

    Sé nombres, atuendos, fisonomías, manías, coletillas, algunas virtudes, muchos defectos; pero cada quien es todo un universo, y no hay nadie, nadie, que conozca una porción grande de eso.

    Conócete a ti mismo, reza el aforismo lapidario (dintel grabado a la entrada del Santuario de Delfos).

    Tampoco, en ese sentido, nos conocemos. No sabemos de dónde sale nuestro pensamiento. Fuentes de un Nilo al que no hay explorador 'El doctor Livingstone, supongo', que sea capaz de llegar. Confines con un cartel de aviso: 'Paradero desconocido'.

    Ando un camino. Tras muchos pasos, descubrí que se avanza en espiral y siempre se rozan los mismos destinos. No se llega a ningún sitio. Ni el propio y dulce hogar es definitivo.

    Echamos cuentas por ver cómo ha ido:

    Si me devolvieran lo que yo he dado, en dinero, en ingenio, en imaginación, en trabajo; sin intereses, tan solo, trapo por trapo, no tendría ya que ocuparme de que me faltara un cuarto. Y además, no me hace falta tanto.

    He pisado mierda de perro, pero nunca una mina anti persona. No me quejo. O sí, porque quejarse va en el juego: "¡Si no lo he tocado!", dice el defensa ante el lamento del delantero.

    Estoy confuso. Eso no es nuevo.

    Nacer, crecer, sufrir, seguir ¿Para qué todo eso? ¿Para esto?

    Esto no es el final, no es el logro definitivo, no es el sentido de la vida. Esto es solo más de lo mismo. Y, ¿Hasta cuando? Y, de nuevo, ¿Para qué?

    Veo al desconocido vecino, a saber su fuero interno qué le pide, qué le ordena, ¿qué le hace hacer lo que hace?, afanado en el trajín de sumar a la suma y no restar. Aumentar cada día el montante del pecunio. No como medio, como fin. ¿No es eso un gravísimo desatino?

    El entierro de un rico, es el entierro de un muerto, tan despojo como el de un borrico.

    No estoy en lo cierto yo, porque nada hay que sea más cierto que lo incierto de todo, pero, sin conocer a nadie... veo a tanto imbécil suelto.

    Dolbach

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