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Lamashtu y los Reyes Magos

Víctor

Jan 6, 2026

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Lamashtu y los Reyes Magos
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El 6 de enero el mundo católico celebra -aunque me da la sensación de que va dejando de ser ya una costumbre generalizada- a los Reyes magos (formalmente, en el santoral, la fiesta de la Epifanía del Señor). Digo que me da la sensación de que ya no se los festeja demasiado porque había toda una parafernalia que si bien todavía se la encuentra, ya no está tan presente: roscas de crema pastelera y huevos duros, regalos y hasta un premio especial de la quiniela. Hoy hay posteos conmemorativos y nostálgicos de blogs como este y quizá poco más. Puede que haya que adscribir este retroceso a las crisis simbólicas y religiosas propias de la Posmodernidad, y un poco también al abuso en el uso de los Reyes Magos como metáfora sobre la ingenuidad ("¿Vos todavía creés en los Reyes Magos?").

Mis viejos siempre nos regalaban algo para los Reyes, pero a pesar de que hago memoria sobre qué nos regalaban, no logro recordar casi nada. Esto me pone un poco me pone triste porque me muestra que mi memoria envejece conmigo. Sin embargo, sí recuerdo un regalo particular: mi primera pelota número 5, una Adidas Tango hermosa con la jugué hasta que me la robaron en la calle, forzándome a dejar de creer en los Reyes Magos como en el resto de la Humanidad.

Y tengo otro recuerdo asociado a esa pelota que no sé si será verdad, pero que me hace ilusión que lo sea: que mi viejo me llevó en el auto (un Dodge 1500) hasta "un lugar", para hacer "una compra", y me dijo que lo espere en el auto mientras compraba algo que vino en una caja que guardó en el baúl; y en esa caja finalmente estaba, tal como lo descubrí días después en pleno alborozo, esa pelota.

Quizá mi viejo me llevó porque no tenía con quien dejarme en casa, o porque sabía que me gustaba pasear en el auto, pero tengo la sensación de que me llevó como una forma de anticipación de ese regalo, que quizá también le hacía ilusión a él: regalarme mi primera pelota de verdad, no de esas medio de utilería que se compraban en jugueterías. Tengo que decir que si mi viejo cobijaba ilusiones respecto de mis habilidades deportivas, me he aplicado concienzudamente a frustrarlas; pero aunque nunca fui bueno para el fútbol, lo he jugado bastante y me he divertido haciéndolo y todavía me divierte jugar un rato con los hijos de mis amigos. Hace muchísimos años, en cambio, que no juego un picadito con gente de mi edad, y lo bien que hago...

Todo este ejercicio de pequeña nostalgia nos lleva a la pregunta central: ¿por qué les dejamos zapatos a los Reyes Magos? (bueno, en realidad no nos lleva pero quería dar sensación de continuidad a mis ideas).

Como todas esas pequeñas costumbres que quizá nunca nos preguntamos porque son "de toda la vida" está la cuestión de los zapatos como insólito adminículo receptor de regalos, que encuentra cierto paralelo en las medias de los estadounidenses para la chimenea en Navidad. Hay algo ahí con el pie y el regalo que no parece del todo explicado y que probablemente no llegue a explicarlo yo tampoco ahora, aunque daré una hipótesis que espero sea tan simpática como resulta de incomprobable.

La asociación entre zapatos y regalos es muy antigua: hay una demonia llamada Lamashtu en asirio y Din.me en sumerio, que a veces aparece asociada con los Utukku, generalmente siete, otros demonios malvados (limnuti; aunque al parecer había también demonios buenos) cuya función era atacar diferentes partes del cuerpo de la persona. Este demonio femenino era hija de An y de Ki, y nombrada con siete nombres diferentes que aludían a diferentes formas de su maldad. Tenía una iconografía muy difundida porque se usaba como amuleto dejándolo su imagen en los rincones de las casas o colgándolo al cuello. Tenía cabeza de león o de águila, orejas de asno y dientes de perro. La parte superior de su cuerpo era de mujer y suspechos alimentaban a un perro o un lobo negro y un cerdo, mientras que con las manos enarbolaba dos serpientes. Por último, su parte inferior era de cuerpo felino o de pájaro y finalizaba en garras de ave de presa y cola de escorpión. Dejo una foto al final y si no pueden verla haciendo clic aquí.

La cuestión con Lamashtu es que era la mayor enemiga de las mujeres embarazadas, parturientas y los recién nacidos (o, en última instancia, los ancianos), y utilizaba la carne humana como su alimento y su sangre como bebida, que consumía luego de estrangular a sus víctimas o de envenenarlas con su leche. Si bien vivía en el inframundo sumerio, cuando andaba por la tierra prefería las montañas y los cañaverales, así que los sacerdotes conocían una serie de conjuros para alejarla, entre los cuales estaba la costumbre de dejarle, junto con un odre y pan, unos zapatos, para que en esa caminata que la alejaba de sus posibles víctimas pudiera atravesar el desierto y el Río de la Muerte.

¿Será que dejamos a los Reyes nuestros zapatos como una ofrenda para que puedan seguir caminando? No lo sé, pero me parece una hipótesis simpática: así pueden seguir repartiendo regalos.

¡Gracias por leer!

Víctor

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