Te hallé perdido en esa profecía
que tú y yo estamos condenados a escribir.
Bajo el mismo cielo de plomo nos miramos,
mudos, sin saber qué milagro exigir,
mendigando, quizás, un amor de verdad.
Te ofrendo una rosa negra, bañada en luto,
y me haré estatua esperando por ti;
beberé de tu boca el beso eterno,
aunque me cueste la vida verte aquí.
En la palidez de una hoja en blanco
con sangre y sombra decidí tu nombre pintar;
mantuve un idilio con el silencio absoluto,
para que en mis sueños te dejes besar.
Serás mío, o de la nada.
Sobre el papel frío dibujé tu sonrisa,
mientras el lápiz, como un cincel, tallaba tu aliento.
Acaricié tu pelo en la distancia infinita,
con el viento como único y cruel testigo.
Del otro lado de la hoja, en el umbral,
¿COMPARTIRÍAS MI JURAMENTO?
Escribamos con fuego y con delirio
el final trágico y feliz de este cuento.
Hecho de ruinas, adornado con mil besos,
porque tú, y solo tú... eres la sangre de mis versos.

Lawkoska
Coleccionista de instantes y palabras sueltas. Escribo para entender lo que el silencio calla." #PoesíaContemporánea #Minimalismo #Versos. #Poesiadramatica
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