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La vista desde la mitad de la caída

John

May 2, 2026

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Criado en un ambiente hostil y nocivo, Bojack crece arrastrando los grotescos escenarios que sus padres fueron dejando en él. Un niño roto en un hogar lúgubre que, con los años, se transformó en un alcohólico sumido en fama. Una que lo envolvió en una nube irreal de poder e influencia, haciendo su caída aún más dolorosa.

Los estragos pasados hicieron de él un vil narcisista, hiriendo a quiénes lo rodeaban. No pudo mantener relaciones interpersonales a lo largo de su vida debido a sus comportamientos erráticos; y, al final, sus acciones cayeron por su propio peso. No fue perdonado por sus conocidos, pero sí hubo un intento de cambio de parte de Bojack.

Y no defiendo su actitud —al contrario, es repudiable hasta el hartazgo—; sin embargo, su necesidad de cambio como cierre de telón para la obra es, sin duda para Bojack, un acto remarcable que lo acerca a esos vestigios de humanidad que se encontraban enterrados baja una capa negruzca de lodo.

Entonces, el poema de Secretariat podría ser aplicado a la vida de Bojack, pero, ¿cómo?

Llegado al final, Bojack se encontraba a mitad de la caída. Pudo ver, mientras su cuerpo acariciaba el aire, lo bello del paisaje; sin embargo, y al contrario que Secretariat, él no llegó a “tocar el suelo”. Tuvo la fortuna de aterrizar sobre las aguas que le permitieron mantenerse a flote.

“La débil brisa no susurra nada.

El agua grita sublime. Sus pies, se balancean.

Respira profundo, se detiene, ya es hora.

Sus dedos ya no tocan el puente, pronto estará bajo el agua.

Con los ojos cerrados, pero espiando la vista en medio de la caída.

Una ventisca, sol de verano. Un río rico y majestuoso.

Una inundación de endorfinas trae una calma sin igual.

Ahora estás volando. Ves todo mucho más claro que desde tierra firme.

Todo está bien. Lo estaría, si no estuvieses en medio de la caída.

Golpeas para frenar la gravedad. ¿Qué podría detener la caída?

Daría todo porque mis dedos tocaran de nuevo la cima. Pero ya está, es un hecho.

El silencio ahoga el sonido. Antes de saltar, ¿por qué no vi la vista en medio de la caída?

¡No! Debí haber pensado en la vista en medio de la caída.

¡Si solo hubiese sabido cómo era la vista en medio de la caída!” - Secretariat.

John

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