Deprimida como nunca
de pensar que me
había amigado
o acostumbrado
hacer parte mía lo pesado
pero la gravedad aplasta
y me derrito gota a gota
como un heladito.
La gravedad atmosférica
y la gravedad del asunto.
Creí haber llenado un poco
lo vacío de mi cuerpo
al parecer
todo lo que ingresa
en él se desintegra
en partículas que se desvanecen
y nisiquiera llegan a generar
montaña al fondo.
Se me ha vaciado todo el cuerpo
y mi inconsciente fuma
pensando que tal vez el humo engañe
como quien miente al estómago
pero así como entra sale por los agujeros
deja un resudio en los bordes
que son como los años de
grasa en las sartenes.
Rebalso de angustia sin lágrimas
y me jacté de que ando rozando el extremo
La vida tiene de linda
lo que tiene de desgraciada.
No me puedo dormir
son las tres de la mañana
pero nadie esta bailando.
Las bombas del mundo
tienen mecha corta y prendida
Una anda con miedo de sentir
los estruendazos.
Las casas viejas se derrumban
y se plantan millonarios edificios de cartón.
Ahora el dinero es especia cara,
el azafrán sigue cotizando
pero dudo que los dueños
de las ciudades de papel
acepten cúrcuma a cambio de un techo.
Hasta los kioscos de barrio
se han vuelto lujo.
La desesperanza desespera.
La gente se ha vuelto robótica.
Los pensamientos son
los parásitos que me vacían.
Me niego a cargar la mochila
que ya llevo encadenada.
Me arrastro sin ser lombriz.
Ojalá fuera una lombriz
para huir bajo tierra del peligro.
Ojalá arrastrándome encuentre
el lugar exacto donde la capa esta agujereada
quizá el ozono cual superhéroe
me chupa pa rriba.
Abandoné a la motivación
quedó desecha
no rompió en llanto pero en venganza
me quito los colores.
Me cuesta ver en colores.
Solo miro y no observo.
Nadie observa nada más allá de si mismo.
La vida es un abismo
una demencia colectiva.
No tengo ganas de hacer nada
y sin embargo hay tanto por hacer
La insuficiencia me vacía.
Quisiera poder llorar una vez más
para sentir el agua en mi cara
que me recuerda que
en mi decierto interior
todavía sigo viva.
Pero dentro al sol lo tapa el smog.
Si sigo fumando me voy a morir
pero la muerte nunca fue la protagonista
de mis pesadillas
tal vez por eso no pueda dejar de fumar.
Todo esta perdido y nisiquiera podría ofrecer mi corazón que está podrido de latir
y que sin embargo late y larirá
hasta que él mismo deseé.
A veces pienso en arrancarmelo
abrir mis costillas en dos como los vikingos.
Sostenerlo entre mis manos
darle las gracias
arrojarlo bien lejos
que navegue por el arroyo
por el río
y por el mar.
Que se lo coman los peces
quizá si pueda entonces ofrecer mi corazón quizá les de una vida mejor.
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