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La Ventana de Overton está mal dibujada

Mar 7, 2026

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La Ventana de Overton está mal dibujada
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La Ventana de Overton es uno de esos conceptos que parece obvio en cuanto lo escuchás. Tan obvio que la mayoría de la gente lo da por entendido, lo usa en conversaciones, y nunca se detiene a mirarlo de cerca.

Yo lo hice. Y algo no cerraba.

El modelo, rápido

Joseph Overton fue un analista político de los 90 que propuso que en cualquier sociedad, sobre cualquier tema, existe un rango de posiciones que la gente tolera discutir. Ese rango es la ventana. Lo que queda afuera no desaparece como idea: simplemente no puede volverse política real sin destruir políticamente a quien la defiende.

El espectro tiene seis niveles, de menor a mayor aceptación: Unthinkable, Radical, Acceptable, Sensible, Popular, Policy. La ventana cubre el centro. Los extremos quedan afuera.

Y la ventana se mueve. Lo que era impensable puede volverse radical, luego aceptable, luego la norma. El matrimonio igualitario, el cinturón de seguridad obligatorio, fumar en aviones: todos estuvieron en distintos lugares de esa escala en distintos momentos.

Hasta acá, todo bien. El modelo es intuitivo y describe algo real.

Pero entonces aparece la pregunta incómoda.

¿Qué se mueve exactamente?

Si la ventana se mueve sobre la escala, las categorías se mueven con ella. Siempre. Por definición. Lo que hoy es "Radical" mañana puede ser "Sensible", no porque la idea haya cambiado, sino porque la ventana se desplazó y ahora esa idea queda en otra posición relativa.

Pero entonces las categorías no describen nada sobre las ideas. Solo describen cuán lejos está una idea del centro del consenso actual. Lo que está en el centro es popular. Lo que está lejos es radical. Siempre. En cualquier momento histórico. Eso lo sabíamos antes de dibujar cualquier gráfico.

El modelo se muerde la cola.

Pensalo con el tabaco. Si en los 70 prohibir fumar era "Unthinkable" y hoy es "Policy", ¿qué pasó? La explicación habitual dice que la ventana se movió hacia arriba y esa idea quedó adentro. Bien. Pero entonces, ¿qué ocupa ahora el "Unthinkable" de arriba? ¿Qué idea nueva tomó ese lugar? El modelo no lo dice. No puede decirlo, porque en realidad nunca habló de ideas concretas. Habló de posiciones relativas al centro.

Y si las categorías son siempre relativas, la ventana no explica nada. Solo le pone nombre a lo que ya era obvio: que en cada momento hay cosas que se discuten y cosas que no.

Hay que cambiar algo.

La pregunta correcta

El problema no es el concepto. Es qué es lo que se mueve.

¿Y si la ventana no se mueve? ¿Y si lo que se mueve son las ideas?

Imaginá la escala como algo fijo: el espectro completo de posiciones posibles sobre un tema, de un extremo al otro. La ventana también es fija: un umbral de aceptación que define qué ideas son viables y cuáles no. Lo que cambia con el tiempo es dónde está parada cada idea sobre esa escala.

Las categorías, entonces, dejan de ser posiciones relativas a la ventana y pasan a describir algo concreto: qué tan extendida está una idea en la población en este momento.

  • Unthinkable: casi nadie la considera válida

  • Radical: una minoría pequeña y marginal

  • Acceptable: una minoría que ya no es irrelevante

  • Sensible: una posición que comparte cerca de la mitad

  • Popular: mayoría

  • Status Quo: la posición dominante, la que estructura el debate

Ahora cuando decimos que "prohibir fumar pasó de Unthinkable a Status Quo" estamos diciendo algo verificable: la idea pasó de ser sostenida por casi nadie a representar el centro de gravedad de la sociedad. No que una ventana invisible se corrió hacia algún lado.

Y el mecanismo que mueve las ideas sigue siendo el mismo de siempre: activismo, eventos históricos, líderes de opinión, propaganda, crisis económicas. Las causas no cambian. Cambia dónde está la causalidad dentro del modelo.

Lo que esto resuelve solo

Una vez que el modelo funciona así, algunos problemas del original desaparecen sin esfuerzo.

La polarización, por ejemplo. El modelo original necesita decir que la ventana "se ensancha" para explicarla, que es un parche incómodo. Acá es más simple: dos ideas opuestas ganan aceptación al mismo tiempo, desde extremos distintos, moviéndose hacia el centro en paralelo. No hay ventana que ensanchar. Hay dos movimientos simultáneos que crean tensión porque ambos reclaman el mismo espacio central.

También se resuelve el problema de los contextos no democráticos. El modelo original estaba diseñado para entender qué pueden defender los políticos sin perder votos, lo que lo ata a elecciones y legislaturas. Si en cambio medimos aceptación social, el modelo aplica a cualquier grupo humano: una subcultura, una empresa, un país bajo dictadura.

Y finalmente, se vuelve moralmente neutro de verdad. "Política oficial" suena a legitimidad. "Status Quo" es solo descriptivo. El nazismo en la Alemania de los 30 era el Status Quo, no porque fuera correcto, sino porque era la posición con mayor aceptación social en ese contexto. Un modelo que pretende describir cómo se mueven las ideas en la sociedad no puede permitirse confundir popularidad con validez.

Para qué sirve

Para separar dos preguntas que mezclamos todo el tiempo sin darnos cuenta: ¿esta idea es correcta? y ¿cuánta gente la acepta ahora mismo?

Son preguntas independientes. Una idea puede tener razón y estar en Unthinkable. Puede ser un desastre y ser el Status Quo. El modelo solo mide lo segundo, y eso alcanza para entender cómo se mueven las sociedades sin pretender decirle a nadie hacia dónde deberían moverse.

La próxima vez que alguien diga que "el debate se corrió", la pregunta útil no es si eso es bueno o malo. Es más simple y más difícil al mismo tiempo: ¿qué idea ganó gente, cuánta, y qué la movió?

6 de marzo de 2026

Cipriano Rosetto

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