Sentado en la mesa vacía,
el reloj marca la hora que nunca llegó.
La vela se apaga lentamente,
y con ella, mi esperanza se extingue.
El café se enfría,
y el silencio se convierte en el peor de los ruidos.
Tu silla sigue vacía,
y mi alma, esperando, se desgasta.
¿Cómo se cierra este capítulo?
No hay palabras, no hay explicaciones.
Solo el eco de lo que pudo ser,
pero que jamás se materializó.
Mi mirada recorre la habitación,
buscando una señal, un indicio de tu llegada.
Pero el tiempo no espera,
y la historia ya está escrita,
aunque mi corazón aún se resiste a aceptar la última página.
Cada minuto que pasa es un adiós disfrazado,
como si el reloj me obligara a olvidarte.
Y en esta mesa, donde nos prometimos todo,
el único testigo ahora es la soledad.
Hoy cierro los ojos,
y por fin, entiendo:
algunos amores se viven en la espera,
otros, simplemente, se dejan ir.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.
Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión