Estoy segura que en algún momento has sentido que no importa lo que hagas frente a una situación, el final será el mismo. Eso he tenido atorado en la cabeza durante años. Ahora, por experiencia, puedo decir que no importan los pensamientos que se crucen por tu cabeza, nada es más poderoso que las acciones, nada cambia tanto el rumbo incluso de lo que no podemos controlar, como lo que elegimos hacer. Tuve que perderte para darme cuenta. Yo también te perdí y no solo una vez. Tuve que repetirme que todo fue un sueño que me conté a mí misma. No sé de dónde nace este miedo a los demás y todo lo que me rodea, pero tú me tomas así. Me has preguntado mil veces porqué quiero estar contigo, y te digo, aunque no tomo las mejores decisiones para mí, cada vez que me quedé, todas las veces que te elegí, eras lo mejor para mí.
Todo lo que no he logrado, lo que no he hecho, lo que no he alcanzado, lo que me guardo y no le digo a nadie, los planes fracasados, todo lo que detesto de mí es mi propia responsabilidad. Tú más que nadie en el mundo me has dado la libertad para hacer con mi vida lo que quisiera. Esa es la primera razón, porque con nadie he tenido la libertad de ser yo y hacer lo que quiera con mi vida. Eso admiro de ti y quisiera ser más como tú.
Cuando te conocí creí que lo tenía todo resuelto, pero mis decisiones me enseñaron que no. Cuando te conocí sabía que me ibas a enseñar un camino distinto y que llegaría donde antes no había llegado. Lo hiciste, lo hicimos. En estos cuatro años hemos crecido juntas y aparte. Esa es la segunda razón, que no te pareces a nadie que conozco, y que nadie es como tú. Nadie será como tú y no importa cuantas veces haya deseado que dejaras de dolerme, me has marcado de por vida.
Cuando te conocí, lo primero que me gustó fue tu sonrisa, no sabría que tan difícil sería sacarte una después. Me arriesgué. No sabía si te iba a gustar. Todos creamos personajes y atmósferas alrededor de los demás según lo primero que vemos. Esto pensé de ti, que eras dulce, que me sentiría segura contigo y que me pondría nerviosa tu lado de lo mucho que me ibas a gustar. No me equivoqué. Me gustas como nadie me ha gustado. Esa es la tercera razón. Me gusta todo de ti físicamente y no te cambiaría nada. Sé que soy intolerante con tus errores, y es porque conmigo soy peor. Tengo que aprender que, a veces, no sé dónde termino yo y donde comienzas tú.
No eres como yo y aún así me entiendes. Me escuchas, me apoyas pero yo tengo la necesidad de meterte debajo de mi piel y escucharte decir todo los días que me quieres. Porque querer y ser querido es tan difícil en este mundo, amor, encontrar a alguien que me quiera como soy, a pesar de, en contra de. A pesar de haberme ido, incluso sin avisar, de llegar tarde, a pesar de esta careta de que no me importan las cosas o no les presto atención. Mas por dentro solo te quiero más y me es difícil decirlo y me cuelgo en tus brazos y le ruego a dios que no te vayas nunca más.
Las personas inteligentes quieren por motivos inteligentes que le pertenecen al mundo virtual de la lógica, y ahí no pertenezco. Sé de que se trata y no lo acepto, porque no lo quiero, porque no está en mí, porque no tengo espacio para cosas que no me toquen realmente el corazón. A veces me siento una espectadora a tu lado, y admiro tu ternura. Solo existes y ya te quiero. Así pues, el motivo más importante por el que quiero estar contigo no es perceptible. Te amo, aunque existan razones concretas para hacerlo, incluso en la distancia de la memoria, aprendí a convivir con el amor que te tengo, incluso si mi mente suprime las razones tangibles, sé que te seguiré amando.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión