Hay una niña alquimista en mi
ha convertido túneles en hogares
ha sentido el frío del fondo del mar,
se ha dormido entre dagas y gritos,
ha abandonado su cuerpo y su hambre,
se ha permitido ser ilusa y también ha extendido su mano,
ha bailado como un sauce con el viento,
ha descansado en su propio refugio.
Los paisajes han cambiado y aun así, ella quisiera
besar la tierra por el resto de sus días.
Ha tocado el amor con sus dedos y sostenido su respiración al dejarlo ir.
Ha visto árboles morir de pie,
ha intentado revivirlos también.
Eternamente aprendiz,
preservaste la llama encendida,
partiste en dirección a tu deseo
y recorriste los caminos inciertos:
Mereces lo que sueñas.
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