No me hagas casarme con alguien más, te lo pido.
No dejes que caiga en la trampa del amor conformista,
las tradiciones superficiales, la rutina vacía.
No cantes en mi boda y no le llames afortunado
Pues el velo no esconde la desgracia;
Dios sabe de la desdicha que cargamos ambos
En esa tragedia intangible, esa casa enfriada.
No lo acepto,
Quiero que en esta vida sea.
Sé que podemos tener ese hogar tranquilo
Armar un santuario con aroma a café recién hecho
Un lugar para acoger nuestro amor, tan incomprensible y tan inmenso.
Aprovechemos que nos encontramos tan temprano, vida mía
Y por siempre, vayamos a dormir en la misma cama.
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