Me perdono por dejar secar marchita rosa que tan solo con amor crecía
Ahora son las cadenas que atan las espinas que no murieron
Los claveles vueltos olvidados cadáveres que reposan en la desazón de los enigmas sospechosos de recuerdos
Los ojos mariados moribundos apuntando a la nada queriendo ver todo.
No se marchita por mi culpa
Fui por agua
Pero terminé bebiéndola
Me tropecé con las cadenas
Acariciando el leve rose de las espinas
Las flores no se riegan con sangre.
Quien dijo que sé que hacer:
Decirte a ti adios
Pedirte a ti a Dios
De todas formas
Eres la razón por la que rezo.
Ahora es mi sangre la que confundo con llanto
Ahora es mi llanto el que confundo con alegría
Ya no hay rosas
Solo quedan espinas,
Por favor miénteme
Que me corto con ellas
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