La Raulito es una película que te estruja el corazón, que va oprimiendo de a poco, como si en una feria en el juego de latas se fueran derribando cada lata de la pirámide lentamente.
Todos los lugares que podían ser amables han fallado, han traicionado.
¿Qué es lo más difícil de observar? Que en su relato no da lo mismo, que se angustia, que no hay cristales de indiferencia marcados, que pide otros relatos.
Juliana espert pone palabras a la clínica del desamparo, la define como sujetos caídos del lazo social constitucional, también institucional, marcados por la crueldad, quedando subsumidos a la necesidad ( y pienso que a veces ni siquiera eso, que quedan por fuera de la necesidad y la demanda).
Gracias Juliana por definir lo cotidiano del Hospital. escuchar el dolor, dolores acumulados como vulnerabilidades que se cuentan con una sonrisa, con ironía, con desafío, con confrontación, que terminan generando rechazo o silenciamientos.
Lo diferente de la Raulito es que no destroza cada lugar, clama con su voz lo inhabitable de ese cuerpo realidad sin un otro que cuide, lea y vea, esté
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