le tengo celos a los cables que están conectados a ti. sí, esos mismos que te mantienen con vida. porque esos cables deberían ser los míos, los que deberían tocar tu corazón y sentir cada una de tus arterias.
le tengo rencor al monitor que siente tus latidos, los altos y bajos de tu pulso. yo debería ser quien conocería la variación de tu frecuencia cardíaca.
le tengo envidia a los medicamentos que pasan por tu boca, se deslizan por tu garganta y se desvanecen en tus entrañas. yo debería ser quien tendría que recorrer todo tu cuerpo.
odio esta maldita habitación sin chiste, odio tener que tolerar a los médicos caminar de un lado a otro y que eso sea más importante que mi propio amor hacia ti. todo te ayuda y te salva, todo excepto mis sentimientos los cuales son insuficientes en tu situación.
si pudiera desconectar todo lo que está alrededor tuyo y huir a donde nadie nos encuentre, lo haría sin pensarlo el doble. pero eso implicaría que no pudieras estar conmigo nunca más.
son egoístas mis deseos y mis pensamientos, lo sé, lo supe desde el primer día que estuviste recostada en tu camilla, ¿pero qué puedo hacer? ¿qué debería entregar para que estés conmigo otra vez?
¿y qué es peor? ¿fingir que soporto verte consumida por la melancolía de este lugar o tenerte sólo para mí y observar como tus ojos se apagan?
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