Si el silencio me quisiera acompañar yo lo llevaría a la noche donde me enamoré de ti. Puede parecer estúpido incluso que tuviera que pedirle al silencio que me acompañe, pero hasta cuando lo necesito desaparece. Pero, cuando decide aceptarme, dejo que acompañe al recuerdo hasta las noches en las que vencí al sueño por estar pensando en ti.
De vez en cuando se me escapa y el bullicio me absorbe por completo. De vez en cuando aparece y me deja su sabor dulce en la boca, que se vuelve amargo al notar que el recuerdo se ha desvanecido.
El silencio a veces también es preso. Es preso del amor. El amor que lo encarcela. La cárcel de grilletes de papel. Los grilletes que no pueden sujetar mis manos. Porque son adictas a tus caricias. Y a tus besos. Y a tu voz. Y ya estoy de nuevo divagando entre versos en prosa.
Entonces, si el silencio me quisiera acompañar, yo lo llevaría a la noche donde me enamoré de ti.

Blanca Bermúdez
Escribo para sacar del alma lo que no se puede decir en voz alta. Gracias por leerme. Quédate. Comenta.
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