Es un martes de Junio, son las 22:51hs.
Antes que nada, este escrito no estaba planeado, simplemente me parecio una buena idea poder volver a estas ideas con las que suelo conectar: la naturaleza y como impacta en mi.
Soy de la patagonia, Argentina. Como vacaciones, la cordillera fue destino algunas veces. A veces en verano, otras veces en invierno. Pude tener la suerte de ver la montaña con dos paisajes totalmente distintos.
En verano, pude conocer El Bolson, Bariloche y El Chalten. Claramente, por mas verano que sea, a medida que bajamos por el país, el clima es mas frio, aunque los tres lugares me parecieron un excelente destino.
Las personas con las que viaje a esos lugares son varias (algunas amigas, familia, un amor) asi que cada expriencia tiene su reflexión. A veces los pensamientos tienen mas que ver conmigo, con cosas que quiero resolver y otras veces, con ser agradecida de poder estar presente en un lugar increible rodeada de naturaleza.
Al bolson fui un par de veces, pero de todas esas veces solo una vez pude adentrarme en la montaña y dormir en la naturaleza. Esa vez viaje con un amor. Recuerdo adentrarme en la montaña con mucha expectativa. El camino inició en un lugar que se llama Wharton, ya nos habiamos registrado asi que con nuestras mochilas comenzamos a subir. Al principio la emocion de comenzar una nueva aventura hacía que el cansancio no se notara, pero al avanzar ya unos kilometros y haber recorrido varios metros de camino en subida, las piernas empezaban a doler, el aire empezaba a faltar y aparecia el desgano. La persona con la que fui, preferia caminar aunque estuviese cansado para no perder tiempo en pausas y llegar antes. Yo, en cambio, preferia frenar cuando lo necesitaba y asi retomar mi camino mas aliviada. Acordamos que cada cual caminase a sus tiempos, aunque no se si por culpa o compromiso, el frenaba en algunos puntos a esperarme. Cuando al fin lo alcanzaba, aparecia el comentario de que me mantuviera en estado y no frenara, a modo de reto. Recuerdo tener en mente de que yo elegia mis tiempos, pero tambien de un pequeño enojo en relacion al reproche. Pude transferir esa forma de ver el recorrido y el camino a la vida. El preferia esperar a que las cosas exploten para hablarlas, yo preferia frenar en las incomodidades y llevarlas al plano real para poder solucionarlas y seguir.
A pesar de que el viaje fue lindo y tengo un lindo recuerdo, tambien tengo presente el hecho de saber de que ahi no iba a ser mucho tiempo mas. Yo no necesitaba que alguien me apure por un deseo propio, si no que necesitaba alguien que me aliente en vez de presionarme.
Finalizando ese viaje y en la distraccion de estar varios dias sin señal, en nuestra mente confiabamos en que viajabamos un lunes a la mañana, pero al llegar a la terminal de colectivos nos encontramos con que era el dia anterior. Esos pasajes los habiamos sacado juntos, y la razon fue justamente para involucrarnos a ambos y que no solo sea uno el que se encargara de la organizacion y logistica. Cuando fuimos conscientes de que habiamos perdido los pasajes y que ibamos a tener que sacar unos nuevos, obviamente recibi el comentario de que como no me iba a fijar. Y nuevamente, no pude no volver a transferirlo a la realidad. Era yo haciendome cargo de cosas porque un otro delegaba y preferia no hacerse responsable. Tambien me di cuenta de que yo no estaba para eso. Soy madre pero no de mi pareja. Elegi no tolerar esas cosas y les recomiendo que no lo hagan.
Mis viajes a Bariloche tienen siempre un condimento especial y es que suelen ser con familia, aunque la ultima vez, fue con mis amigas, mi hermana, mi hija y mi mamá. Un viaje especificamente de mujeres y la ocasion especial era mi cumpleaños. Yo anehlaba recibir las 00:00hs en la montaña, con la inmensidad de un cielo increible y acompañada de personas que me hacen feliz.
No solo compartimos charlas increibles si no tambien contabamos con un lago que asomaba apenas saliamos de la carpa donde dormiamos. Charlar, reirte, compartir buenos momentos, bañarte en agua a 17°C, comer algo rico mientras tomas mates, dibujar mirando la montaña, mirar la noche y las estrellas mientras se escucha el silencio y los sonidos de la naturaleza. Pude valorar todos esos momentos y disfrutarlos por estar en presente. Por ser consciente del privilegio de viajar, de conocer mi pais, de sentirme amada y poder amar, de construir momentos que me hacen feliz y de lo que se nutre mi alma. Eso si lo recomiendo.
Recomiendo la paz de la naturaleza, el silencio de la noche, la oscuridad que hace ver las estrellas de una manera increible en la que dan ganas de llorar por la alegria de sentirse vivo. Conecten con la naturaleza, cuidenla, respetenla y aprendan de ella. Sean genuinos con sus vinculos, sean fieles a ustedes mismos. Es una manera (a mi parecer) de ser feliz.
Milu
Aviso importante: no solo habrá contenido reflexivo, si no todo lo que se me ocurra que crea que valga la pena plasmar acá <3
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