Al principio era una sola voz
Una duda
Un hombre equivocado
hablando consigo mismo
en una habitación cualquiera
Nada extraordinario
Los errores suelen nacer así:
pequeños,
domésticos,
casi invisibles
Pero después llegaron otros
Traían las mismas certezas
Las mismas respuestas aprendidas
El mismo miedo
a quedarse solos frente a sus propias preguntas
Y poco a poco
la repetición comenzó a parecer verdad
Porque existe una extraña alquimia
capaz de transformar el ruido en autoridad
Una frase repetida mil veces
Una consigna
Un enemigo inventado
Un aplauso sincronizado
Y de pronto
nadie recuerda quién pensó primero
Nadie recuerda por qué
Sólo queda la marcha
Sólo queda el eco
Sólo queda la comodidad
de pertenecer
He visto personas inteligentes
entregar sus dudas
a cambio de una bandera
He visto corazones nobles
convertirse en piedra
por defender una idea
He visto multitudes enteras
confundir la cantidad
con la razón
Como si la verdad pudiera decidirse
por votación
Como si el pensamiento
fuera una competencia de volumen
Y entonces comprendí
que el peligro nunca fueron los errores
Todos nos equivocamos
El peligro aparece
cuando los errores aprenden a organizarse
Cuando construyen templos
Cuando redactan himnos
Cuando dejan de escuchar
Porque una mentira a solas
suele morir de hambre
Pero alimentada por miles de bocas,
puede llegar a confundirse con el destino
Y quizá por eso
la verdadera valentía
no consista en gritar más fuerte
Sino en conservar la capacidad
de pensar por cuenta propia
cuando todo alrededor
nos invita a dejar de hacerlo.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión