solía de infante ver a mamagrande partiendo naranjas
/ con el cuchillo torcido
dejando el centro intacto de una estrellacorazón que nadie come
/ que es muy amarga la mitad decía
con la acidez melosa chorreándose en mis dedos buscaba en el diccionario
/ mitad es parte que en una cosa equidista de sus extremos
/ quizás por eso la amargura de ser partido en dos
solía pensar en las cosas que existen solo cuando se separan como
palabra dicha a medias,
cuerpo que aún conserva
/ la forma de otro cuerpo
/ herida a tajo abierto
la grieta en la certeza
de que lo entero solo existe
cuando alguien falta
solía ver mi cuerpo con raspones mientras aprendía a sumar
/ dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis
pero el cuerpo lo entiende primero: sangra en números simples
/ la sangre no cuenta hasta diez
/ se detiene cuando puede
solía olvidar que la mitad de diez es cinco, porque es difícil hablar de impares
/ los pares no dejan a nadie solo al momento de partirse
hasta que conocí la cantidad de cincos mirando cómo guardas parte de tu vida
/ en mis versos
/ donde el pulso todavía obedece
/ y mi sangre reclama tu nombre
solía buscarte sin saber sumar, sin preguntas, midiendo las cicatrices a la mitad
/ y cinco segundos bastaron
/ para guardar el resto para no desangrarme en ti
ahora la sangre vuelve a su ritmo como quien encuentra una mitad de naranja
/ aunque cinco sea la medida exacta en nosotros
/ diez es la exageración necesaria para nombrarte.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión