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La materialidad contra la digitalidad: ¿Todo está dejando de existir?

Luckma_wo

Jul 21, 2025

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La materialidad contra la digitalidad: ¿Todo está dejando de existir?
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Introducción

En la actualidad, las invenciones digitales parecen redefinir los estilos de vida y sistemas alrededor del mundo: la formas de relacionarse, de pagar, de dibujar, de investigar, de escuchar música, de entretenerse, de trabajar, de leer, de estudiar, de comunicar, etc. Varios ámbitos de la vida cotidiana, se han facilitado gracias a la adaptación de los mismos en un sistema mediático.

Sin embargo, mientras más avanza el movimiento digital, a mecanizar y optimizar el funcionamiento del entorno, se desprende una creciente preocupación social por la desaparición de lo material. Se comprende ésta visión “apocalíptica” ante estos acontecimientos, como un temor a la dominación total de la tecnología por la pérdida del control en las posesiones personales.

En ciertas cuestiones, que fueron reemplazadas, las perspectivas caóticas no son más que eso: Miedos colectivos ante la incertidumbre. Por supuesto, hay otras que no. En este artículo, se ejemplificará utilizando la literatura y la digitalización de la economía, para la reflexión colectiva sobre las dos caras de la moneda.

El ebook: ¿La literatura en físico está acabada?

A éstas alturas, resulta interesante que muchos puedan pensar que el libro físico desaparecerá para siempre en consecuencia de las nuevas formas de lectura y escritura. Por lo tanto, su presencia se demoniza.

El ebook facilita la disponibilidad y comodidad que pueden tener los lectores, y la producción editorial para escritores independientes. Estas ventajas representan un cierto obstáculo ante las preferencias del libro en físico e inflación de precios. Actualmente, la lectura casi se puede considerar como un hobbie caro y de privilegiados.

Pero, como dice el teórico de la comunicación Carlos Scolari, en el artículo de Barbarie sobre la Evolución de los Medios: “A medida que pasan los años, los medios se naturalizan, dejan de ser percibidos como peligrosos porque aparecen nuevos monstruos.” En sus palabras, los antiguos medios, como los libros, no desaparecen. Se adaptan.

Fuera de que la misma historia de libro (muy temido al inicio, incluso considerado dañino en exceso) es evidencia de el miedo humano a lo desconocido, hay otros fundamentos que pueden asegurar la permanencia del libro físico.

En primer lugar, está el culto a la materialidad de la historia. Muchos pueden pensar que, logicamente, ya sea en físico o digital, sigue siendo la misma historia. Sin embargo, los lectores aseguran que “no es lo mismo” a pesar de que lo único que cambia es el soporte, y que en la mayoría de los casos, el ebook resulta mucho más práctico para su transporte y ubicación.

Es simple, la materialidad predispone el ritual de admiración y respeto a la experiencia del contacto con el libro: Apreciar el diseño de la tapa, oler el aroma a nuevo del papel, marcar o resaltar las páginas, etc. Un ejemplo de ello, son las personas que consiguen ediciones especiales (como la tapa dura o ilustraciones) de sus libros favoritos, o los coleccionistas de comics, aun teniendo acceso al contenido online. Entre otras cosas, el libro físico es, también, un real acto de desconexión con el mundo digital, que puede ser muy abrumador.

En segundo lugar, está el valor social e intelectual. A lo largo de la historia, el libro se ha convertido en el único soporte representativo y contenedor de conocimiento, siempre lo ha sido y lo seguirá siendo. Por lo tanto, la percepción social de lo que se considera un intelectual está fuertemente arraigado al objeto. A la mirada de la sociedad, por más que dos personas esten leyendo el mismo libro en distintos soportes, quien realice la lectura en papel, es a quien se le asigna el atributo de la inteligencia. Incluso, hasta interesante.

Es relevante destacar que es una creencia cultural que puede cortar de los dos lados: Que una persona no lea en físico, no está necesariamente relacionado a su capacidad intelectual. Sin embargo, ese aspecto socio-histórico es una perspectiva que sigue validando al libro en físico.

Por último, el sistema económico que plantea la producción de los libros en físico. Detrás de una sola copia, hay toda una industria, escritores, editoriales, papeleras, bibliotecas, librerías, profesionales que encuentran un sustento mediante la escritura y la producción de la misma. En pocas palabras, no solo es una cuestión de aprecio social, sino una movida monetaria cuyo objeto de venta refuerza esa consideración cultural. La ausencia del libro fisico, terminaría en un resultado inconveniente para este micro sistema económico de la literatura.

Este tipo de fundamentos, que se basan en estructuras sociales, cultutrales y económicas, aseguran el valor del libro material por encima del ebook. ¿Por qué no es tan fácil? Porque la desaparción del libro físico no solo implicaría su exterminio material, sino el desmantelamiento de la cultura creada alrededor de él por la humanidad misma.

Y si algo se sabe de ello, es que, para bien o para mal, los sistemas sociales y culturales no pueden romperse facilmente sin una predisposición colectiva o motivo convincente para su rechazo o reemplazo total. 

Hasta entonces, los temores en relación a los libros físicos, o las pretensiones de una literatura “real”, pueden descartarse.

Por otro lado, el ámbito laboral y los sistemas monetarios, requieren de una reflexión consciente.

El dinero digital: ¿Útil y riesgoso?

La primera impresión de las billeteras virtuales fue drásticamente buena, y su implementación no tardó en naturalizarse: La comodidad y la efectividad, son los factores determinantes en una invención para resulte seductora y propague su uso incuestionable en sociedad.

Mercado Pago, Paypal, Naranja X, Ualá, entre otros, dominan por completo el parámetro de un sistema monetario digital, lo cual genera riesgos sistemáticos (como la regulación del capital y competencia por los depósitos) para el banco como institución. Las generaciones tempranas estan familiarizadas con ello: no suelen tener preocupaciones alrededor de la plata que solo podés contar o transferir acuerdo a los números que indican la aplicación.

Sin embargo, adultos mayores o personas que abogan por los sistemas tradicionales, se resisten a confiar su dinero a estas billeteras virtuales y eligen la interacción directa con el banco. Actualmente, este proceder solo se realiza cuando se trata de un trámite insolucionable por vía tecnológica. Estos procedimientos están tan digitalizados, que la misma atención al cliente se ha acostumbrado a ello y suele mostrarse reacia al tener que hacerlos manualmente. Más allá de que la presencialidad de las personas mayores en los trámites bancarios, para algunos pueda ser “una molestia”, tienen un punto: ¿Qué sucede si el sistema que resguarda el dinero, deja de funcionar?

El principal motivo por el cual no se aprobaría una digitalización total de los sistemas bancarios, es la inseguridad cibernética y la posesión de los bienes materiales.

Si se analiza, ¿Qué tan propetarios sos de tus pertenencias, si no lo posees en tus manos y tu acceso a ellos no depende completamente de vos?

En el caso hipótetico de que aquellas aplicaciones y sistemas que regulan y protegen el dinero, fallaran, la diponibilidad de las posesiones no es absoluta. Es decir, es anulable. Mientras la falla o el problema de acceso persista, ese dinero, trámite, o cuenta, está perdida y su recuperación es incierta.

Es por eso, que la digitalización (sobre todo cuando se trata de conexiones masivas u objetos de valor burocrático) tiene, o tendría, un cierto límite.

Más allá del avance de la digitalización, se estima que, al igual que en un ecosistema animal, la materialidad se adaptará para subsistir en las ramificaciones de la cultura y estructuras humanas. ¿Por qué? Se debe al simple hecho de que la tangibilidad de las posesiones, reitera la certeza de que lo que poseemos, existe. Confirma que uno es propietario de ellas, y que su uso o acceso no es casual, limitado, ni cancelable, es absoluto.

Este argumento no busca intensificar ningun pensamiento caótico, satanizar ni alabar a la digitalización de estos procesos. Este tiene muchos pros y contras que ya no atentan solo con la materialidad, sino a el ámbito laboral y reemplazo de empleados. El principal objetivo, es reflexionar en la incertidumbre cibernética sobre la digitalización y la materialidad, sus beneficios y limitaciones en diversos perímetros sociales, económicos, políticos, culturales, etc.

¿En qué otras cosas la materialidad y la digitalización se encuentran en conflicto?

¿Cuáles de ellas deberían permanecer en lo “terrenal”?

Luckma_wo

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