Hacía mucho que no leía un libro tan triste y a la vez tan urgido de mostrar nuestra humanidad. Sus páginas son un espacio literario donde esa humanidad se manifiesta libre, orgullosa y reivindicativa de manera hermosa, en contraposición a estos tiempos donde la tecnológia posee una urgencia por entronizar su poder con fenómenos como la inteligencia artificial o la deshumanización de la sociedad que bordean esa misma esencia con alto grado de peligrosidad.
Es este, La mala costumbre de Alana S. Portero, un libro necesario, un libro espejo donde otros y otras, en la misma situación y con los mismos conflictos, puedan encontrar su yo y blandir con orgullo su verdad y sentir que son acogidos con brazos de absoluto amor y respeto, de ayuda y redención. El círculo sería perfecto si el resto de la sociedad tuviese el coraje de mirarse también en ese mismo espejo y asumir actitudes que aún se niegan así mismos.
Es esta una historia de sororidad que, para algunos, sería un uso errado de esa palabra, pero que, sin duda, es lógica y necesaria según la historia que nos cuenta la escritora, porque esta historia es sobre mujeres atrapadas en cuerpos de hombres.
Alana narra, con pasión y una exquisita sensibilidad, la historia de una niña transexual que aprendió a quererse a pesar del dolor que conllevó su eclosión como ser humano viviendo y siendo rechazado por la sociedad y a definir su camino con una valentía azarada pero determinante. Una mujer que supo deshacerse de la culpa, abrirse a sí misma y tener el coraje de saber volar, de buscar una salida a pesar del miedo y el rechazo.
Hay que mencionar, además, que esta novela es un dibujo veraz de los barrios que forman parte del cordón obrero de Madrid, donde la lucha sindical enturbia, muy a su pesar, todo lo demás, incluso las reivindicaciones más urgentes de una minoría absorbida por un escenario neoliberal imperante. Allí nadie hace hincapié en todo lo que se esconde detrás del machismo vitalicio que pervive y se desarrolla bajo ese mundo muchas veces precario y deshumanizado, imagen visible del capitalismo más retrógrado.
Alana S. Portero destila en las páginas de su libro un lenguaje profundo y hermoso, rozando el lirismo. En cada frase hay poesía en estado puro, y es muy atinado el uso de metáforas exactas y de suma descripción de un mundo y de una intimidad, que se rompe, que se emancipa y que trata, con uñas y con dientes, de hacer prevalecer un enorme sentido de la autenticidad que emerge de una profundidad tan dolorosa y primigenia.
El viaje iniciático de una niña y, luego, la mujer en la que se convierte, no estará exento de complicados momentos de disrupción psicológica: contra su cuerpo masculino, contra su espíritu y contra su manera de ver el mundo, uno totalmente femenino, mientras se ve obligada a convivir con ese cuerpo que se niega a reconocer y a aceptar.
Es necesario mencionar también esa inmersión en la nocturnidad madrileña, en la sororidad y el apoyo recibido por el personaje dentro del mundo trans y travestido de la capital española, casi siempre mantenido en un estado de absoluta inseguridad e invisibilidad. Pero Alana despliega en estas páginas un verbo hermoso y decidido para mostrar cuánta sensibilidad y humanidad pervive en esos personajes tan reales, teniendo el coraje de sentir, de amar, de sobrevivir mientras evitan, muchas veces, el victimismo a pesar de todo lo que una sociedad heteropatriarcal tiene para brindarles. De la mano de hermosas mujeres auténticas y humanas, encontrará la protagonista la palabra amable pero dura a la vez, la guía certera y las herramientas fundamentales para aprender a navegar por las aguas, muchas veces violentas y peligrosas, de la masculinidad tóxica.
Hay que enfatizar la descripción incisiva y bella que hace de Madrid, alejada de cualquier sentimiento de promoción barata de algún catálogo turístico, y sí cercana a la intensa necesidad de humanizar un espacio preñado de gente que vive y sufre, pero que también puebla una ciudad rotunda hospitalidad.
Es sin dudas este, un libro de aprendizaje. Un libro necesario para entender y entendernos como sociedad.

Yom Hernández
Aquí un licenciado en Historia, loco por la literatura que lee y escribe pertinazmente. Padre de tres libros publicados por Ed Atlantis, Ed Adarve, Ed Cuadranta.
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