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la isla de la felicidad

V

Oct 25, 2024

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la isla de la felicidad
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Anche se non è più casa mia
Sento le tue melodie
Ponemila un'idea in sa manu, in su coro
(Domo Mia, Tazenda ft. Eros Ramazzotti, 2007)

La ironía de la nostalgia que te provoca hacer algo que antes te daba pereza y ahora anhelás como oxígeno.

La vida simple, tan detestable de chicos, porque “estábamos destinados para algo más grande”, quizás es la solución para todos los males.

El aire limpio, la tierra, las raíces, la naturaleza, son la fuerza de este universo. Y te atrapan; son el verdadero hilo rojo de los humanos.

Cuando pertenecés a un lugar lo sentís, y en la ciudad nunca me sentí verdaderamente feliz.

Hoy me subí solita al bondi que para cerca de mi casa y que tomé durante cinco años todos los días para ir al colegio. Y una sensación, que no sé bien identificar pero que era esperanzadora, me invadió de repente.

Quizás la isla es lo mío. Por algo nací aquí. Por algo lloro cada vez que tomo un avión para irme de este paraíso en la tierra. Por algo tengo este "mal di sardegna". Quizás ese “algo más grande” está acá y me lo estoy perdiendo por creer que la independencia está solo fuera de mi hogar.

Pisa ahora es mi casa, y se convirtió en mi escape perfecto cuando la soledad y la depresión me atacan sin piedad. ¿Pero está en un lugar, la felicidad? ¿Está en la gente que nos rodea? ¿O somos nosotros quienes necesitamos relajarnos un poco, dejar de machacarnos por lo que podríamos haber hecho en el pasado para estar mejor y dejar de pensar todo el tiempo que todo se va a ir a la mierda de un momento para el otro?

Aquí abajo les dejo una traducción personal de Sortilegio, un poema de Marcello Serra escrito en 1982. Habla de este “mal de Cerdeña” y de por qué nos afecta tanto dejar esta isla, donde nada es perfecto, pero todo limpia el espíritu.

Es una conexión mágica; la isla te hechiza: esos paisajes y aromas parecen quedarse en la sangre y en el alma para siempre. El mal de Cerdeña aparece sin avisar, te atormenta y te llama a regresar, porque dejar la isla es como dejar una parte de uno mismo. Y quizás ahí se esconde todo mi mal.

"Cuando dejaras
a la isla de los Sardos
con la memoria llena
de maravillosos encuentros, de paisajes
sin tiempo y de antiguas criaturas
pacientes, entonces el corazón,
hermano de ultramar,
te pesará como fruta madura.

Tus ojos y tus pensamientos lucharán
por ese adiós, sin poder desprenderse
de aquella tierra, que cuanto más se aleja
temblando en el horizonte,
más profundamente se adentra
en el alma con su hechizo. El brebaje
que tiene el aroma del tomillo de
Limbara
y el vino de Oliena,
aquel aliento de los lentiscos,
el matorral de jaras,
el resuello de los húmedos acantilados, el sabor de la miel de Barbagia,
la dulzura de las playas y los atardeceres del Golfo degli
Angeli, el color clarito d'Alguer
con sus torres rubias y sus agujas
entre costas de coral;
la fuerza milenaria
de los "tacones" de piedra de Ogliastra
y de
los granitos azules de Gallura.

Este brebaje exprimido del brezal
y de los senos de las colinas,
de las cumbres de las montañas y del respiro
de los abismos marinos,
correrá por tus venas en un dulce
y amargo anhelo de melancolía
que tal vez llamarás
mal de Cerdeña."

https://www.gustosesapores.com/mal-di-sardegna-la-nostalgia-isolana/

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