Mi vida y mi cabeza suenan como una canción de Hans Zimmer constante después de haber salido de ahí. Realmente quiero ver a todo el mundo y conversar con todo el mundo; conocer la cabeza de todo el mundo y amar a todo el mundo, llorar y reír por todo el mundo; no sé si viene de la parte de haber dejado todo vicio tenido y por tener, y producto de eso haber cobrado lucidez, o si nace de los últimos dos días de internación y la introspección a la que estos me llevaron por el encierro y la aceptación de la metamorfosis que tenía que hacer si planeaba salir de vuelta al mundo exterior. Entendí que, si ingresé a tal lugar por tales razones, no podía salir del mismo siendo la misma persona con la misma cabeza y mismas conductas. Entonces, el trabajo de autoconocimiento y autocontrol dentro de mi libre albedrío se volvió urgente y obligatorio antes que simplemente una decisión ambulatoria que podía decidir si tomar o no.
Bajo esta premisa y habiendo salido de internación SIN alta médica y con solamente la fe y la convicción de actuar y obrar por mí en pos de que las cosas mejoren y que YO mejore y sea distinto mañana del que soy hoy en un ciclo constante repetitivo donde eso sea inamovible, sentí todo más vivo y más real que cuando estaba rozando las paredes de la apatía y la anhedonia previo a ingresar al hospital.
Hoy en día solo puedo pedir un perdón general a toda persona que lastimé en el proceso pero más allá de cualquier perdón hacia el exterior, hurgué por perdonarme a mí mismo y comprenderme, y una vez hecho, pude salir, así que eternas gracias y el tiempo nunca fue prestado.
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