mobile isologo
buscar...

LA ILUSIÓN DE SANAR LO AJENO

May 1, 2026

1
Empieza a escribir gratis en quaderno

A veces quieres habitar silencios que no

son tuyos,

convencido de que tu paciencia basta,

de que tu forma de querer

tiene la fuerza suficiente para abrir

cualquier herida.

Crees que lo que das pesa,

que tu cuidado transforma,

que tu presencia llena espacios vacíos.

Y quizá por eso te quedas más tiempo del

necesario,

intentando tocar puertas

que nunca estuvieron destinadas a abrirse

para ti.

Porque cuando quieres, lo haces bien:

sabes estar cuando falta alguien,

sabes decir lo que otros callan,

sabes sostener, cuidar, insistir.

Tienes esa manera de quedarte

aunque todo apunte a que deberías irte.

Das lo mejor de ti sin medida:

palabras, tiempo, atención,

detalles que nacen sinceros,

gestos que llevan tu nombre en cada

intento.

Y aun así, no basta.

Y eso cuesta entenderlo,

porque dentro de ti todo parece suficiente.

Porque tu forma de querer no es pequeña,

ni tibia,

ni indiferente.

Pero el cariño (por más intenso que sea)

no obliga,

no asegura,

no retiene.

Hay historias que parecen responderte,

que juegan a acercarse,

que te hacen creer que vas bien,

que esta vez sí alcanza.

Pero no.

A veces sólo eres tú

viendo señales donde solo hay momentos.

Y cuando todo termina sin aviso,

sin cierre,

sin siquiera una explicación,

te quedas con algo que pesa más que la

ausencia:

la sensación de haber dado demasiado

a un lugar donde nunca fuiste necesario.

Entonces lo entiendes, aunque incomode:

no todo lo que das tiene destino,

no todo lo que intentas está hecho para

quedarse.

Y aunque sabes lo que vales,

aunque sabes cómo quieres,

también empiezas a entender

que no es tu tarea salvar a nadie.

Porque incluso alguien como tú,

que sabe amar bonito,

también tiene que aprender

a no perderse en lo que no le pertenece.

Jorge Acosta

Comentarios

No hay comentarios todavía, sé el primero!

Debes iniciar sesión para comentar

Iniciar sesión