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La historia de Neem

Jun 3, 2026

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Hace unos días, el árbol Neem recibió la nefasta noticia de que la flor Violeta, a quien ha observado durante los últimos meses, ha decidido marcharse a otro paisaje.

Cansada de esperar y de las palabras, ella hundía su tristeza balanceándose en el viento y añorando revivir ese trozo de madera seca en que se convirtió Neem. Sin embargo, Neem ha pasado desapercibido —o al menos eso cree él—, pues sin regarla, sin sacarla al sol, sin hablarle bonito para que destelle su retoño, sin cubrirla del inclemente clima de la capital ni darle refugio del frío de las personas, totalmente solo, pasa los días y las noches mirándola y escuchándola atentamente desde su copa, sin inmutarse ante las constantes señales de Violeta.

Esta noticia ha estremecido las raíces casi inexistentes que le quedan. Algo se quebró; su esperanza gotea las últimas reservas.

Ni siquiera cuando intentaron cortarlo para hacer papel había sentido tanto dolor; es inexplicable, ya que él mismo ha propiciado la situación. Sus apariencias no le han sido suficientes para engañar a Violeta. Ella escribe poemas en el aire; puedes sentirla y escucharla aun cuando no la veas, pensaba Neem mientras alzaba sus ramas al cielo emitiendo un gran suspiro, lo cual lo reconfortaba, pues ella ya era parte de él.

Neem, desde su lecho lleno de barro y hongos que no se ha molestado en remover ni permite que alguien más lo haga por él, siente que sus últimas hojas y fuerzas quieren intentarlo.

Quiere bailar para Violeta, quiere ser su vida y que ella sea su razón. Lleva tiempo odiándose, y se pregunta si todo ese tiempo lo ha malgastado.

Quiere amar, amar, amar hasta morir, como la canción que tararea cuando cuenta las estrellas.

Quiere cerrar las heridas, perdonar y entregarse; demostrarse que aún puede amar, que nada ha terminado, que puede dar pelea y que lucha por lo que quiere.

Quiere remover los escombros que han caído sobre sus ojos y ver el alba de nuevo, pero esta vez no quiere hacerlo solo: quiere contemplar el panorama con Violeta y sonreír al recuperar lo que ha empezado a buscar desde que germinó su semilla: la esperanza.

esclavadelapoesia

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