“¿Por qué elegiste esa carrera?”
“¿Por qué vas a cargar con dolores que no son tuyos?”
“¿Por qué algo que paga tan poco?”
“¿Por qué en un país que no escucha y llama locos a los que sienten?”
Las preguntas caían sobre mí
como gotas finas, constantes,
hasta volverse ruido.
Suspiros.
Miradas que no entendían.
Voces que dudaban de mí
como si yo también tuviera que hacerlo.
Pero hubo un instante
—silencioso, casi invisible
en el que todo dentro mío gritó.
Mi corazón latía
como si quisiera salirse del pecho
para decir lo que yo todavía no sabía poner en palabras:
“Este no es tu camino.”
“No naciste para vivir una vida que no te pertenece.”
Y entonces la elegí.
O quizás no.
Quizás ella venía siguiéndome desde siempre,
rozándome en cada herida,
susurrándome en cada noche difícil,
esperando a que yo dejara de huir.
Y al fin,
nos encontramos.
No fue fácil.
No lo es.
Hay días donde pesa.
Donde cansa.
Donde todo parece ponerse en contra,
como si amar esto fuera un error.
Como esas historias
en las que el amor llega
pero el mundo insiste en separarlo.
Y, aun así,
hay algo que permanece.
—¿Vas a seguir?
Sí.
Aunque me lleve toda la vida.
Aunque tenga que reconstruirme mil veces en el proceso.
Porque cuando me preguntan por qué psicología,
algo en mí tiembla
y se enciende al mismo tiempo.
Nunca tuve una vida fácil.
Fui un vaso de cristal
que alguna vez brilló intacto,
hasta que la vida demasiado pronto
lo dejó caer.
Y me rompí.
En pedazos tan pequeños
que pensé
que nunca más iba a poder volver a ser algo entero.
Pero alguien, un día,
me enseñó a mirar esos restos sin miedo.
A juntarlos.
A sostenerlos.
A entender que reconstruirse
también es una forma de belleza.
Que las grietas no arruinan,
revelan.
Y ahí entendí.
No elegí esta carrera solo por lo que es,
sino por lo que hizo en mí.
Porque si alguien pudo enseñarme
a armarme desde el dolor,
yo quiero ser eso para otros.
Quiero sentarme frente a alguien
cuando crea que ya no hay nada que salvar
y decirle, con la calma que a mí me dieron:
“Todavía estás a tiempo.”
Quiero ser testigo
de cómo alguien vuelve a si mismo, a poder reconstruirse como ese vaso de cristal quebrado que fui.
Aún con grietas
vuelve a brillar.

Ani
Entre páginas y susurros, voy dejando fragmentos de mi vida. Este blog es mi rincón para escribir lo que siento y pensar en voz alta.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión