A veces pienso que te soñé antes de conocerte. Tienes ese aire de las cosas que solo ocurren en la neblina, una silueta dibujada en azul, envuelta en el misterio de un cigarro que se consume lento y en acordes de canciones que nadie más parece entender. Eres esa chica que uno ve pasar en el autobús, esa belleza intrínseca y fugaz de la que te enamoras en un semáforo sabiendo que, al arrancar el motor, desaparecerá para siempre.
Ironicamente al acercame y que la neblina se disipara, me di cuenta de que eres el sol en persona.
Ahora mismo, escucho tu respiración a través de mis auriculares. Te has quedado dormida de nuevo. No estoy ahí, no puedo tocarte, pero la conexión que siento en este momento no parece de este planeta. Es algo que ignora las leyes de nuestro mundo, algo que sobreestimula mis sentidos y me ancla a ti.
Eres una paradoja fascinante. Tan simple e indescifrable a la vez, tan complicada como un laberinto y tan transparente como el agua. Te subes a los juegos más extremos para sentir que la sangre corre, y te refugias en la música para escapar de esta realidad que a veces te queda tan chica. Siempre tan fiel a tu esencia, siempre tan tú.
Un año tiene 365 dias, en cada día hay 1.440 minutos, 86.400 segundos, y no hay uno solo en el que no tenga este deseo insaciable de estar a tu lado, de proteger ese mundo lleno de vida que solo tu puedes ver a través de tus lentes. De ver cómo tus ojos saltan de alegría y sentir ese abrazo cálido, el más tierno que mi cuerpo haya sentido, cuando hago algo por ti.
No entiendo qué ves en mí, con tantas maravillas que cargas en ti, pero no quiero ser yo quien se queje. Eres la persona con la que quiero besarme ebrio de vida (y de lo que sea), con la que quiero reírme mientras el agua de la ducha nos golpea el cráneo, con la que manejaría horas escuchando música a todo volumen hablando de las cosas más monótonas del mundo. Eres con quien quiero hacer las compras una vez a la semana y con quien quiero construir una vida entera, una familia.
Te amo. Y aunque a veces sienta que no merecería a alguien como tú ni en un millón de años, prometo dedicar cada uno de esos segundos a intentarlo.
Descansa, amor de mi vida.
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