Las ganas de huir y correr, correr y correr hasta encontrar esa manta en dónde esconderse.
Una cobija que guarda todo aquello y da ese abrazo que entiende todo, la cobija en la cual hago para mí un refugio, me hago un castillo con cobijas y sabanas en dónde nunca esta sea derrumbada.
Castillo en dónde la música cobra sentido, veo el cielo sonreír, bailo sin esperar un fin, y solo me queda dormir para al siguiente dia despertar y saber que solo era esa cobija y no tengo un castillo para esconderme del dragón que me hace correr y correr.
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