No sé exactamente cuándo empezó
Tal vez fue una mañana fría
Tal vez una tarde cualquiera
O quizá siempre estuvo ahí,
esperándome
Como esperan ciertas cosas importantes
que no necesitan presentarse
Lo cierto es que desde hace años
hay un pequeño ritual
que sostiene mis días
Abro los ojos
La casa todavía respira oscuridad
La ciudad apenas comienza a recordar su nombre
Y antes de cualquier palabra,
antes de cualquier noticia,
antes incluso de convertirme en mí mismo,
ya estoy pensando en vos
El agua calentándose
El vapor ascendiendo lentamente
La yerba acomodándose
como quien prepara un refugio
Y entonces sucede
El primer mate
Ese milagro humilde
que jamás aparece en los libros de historia
y sin embargo ha salvado
más mañanas de las que podríamos contar
Porque hay días difíciles
Días en los que el mundo pesa demasiado
Días en los que cuesta levantarse
Días en los que el corazón amanece cansado
sin saber exactamente por qué
Y aun así,
ahí estás
Esperando sobre la mesa
Como un amigo antiguo
que aprendió a acompañar
sin hacer preguntas
Te llevé a patios,
a trabajos,
a rutas interminables,
a plazas,
a estaciones de invierno
Me acompañaste en conversaciones memorables
y en silencios todavía más importantes
Estuviste en los comienzos
En las despedidas
En las noches de estudio
En los domingos lentos
cuando el tiempo parecía haberse olvidado de avanzar
Y siempre me asombró una cosa:
nunca exigiste nada
Sólo estar
Sólo compartir
Sólo convertir unos minutos cualquiera
en algo parecido a la calma
Tal vez por eso el mate
se parece tan poco a una bebida
Y tanto a una forma de vivir
Porque alrededor suyo
la gente se cuenta la vida
Se enamora
Se reconcilia
Se escucha
Se acompaña
A veces incluso se cura
sin darse cuenta
Hay mates de celebración
Mates de duelo
Mates de madrugada
Mates de lluvia golpeando los techos
Mates que pasan de mano en mano
entre amigos que se conocen desde siempre
Y mates tomados a solas,
cuando la única conversación posible
es con uno mismo
Yo conozco especialmente esos
Los de las primeras horas del día
Cuando todo todavía es promesa
Cuando el futuro conserva intactas
sus posibilidades
Cuando la luz empieza a entrar por la ventana
y el mundo parece recién estrenado
Entonces tomo otro sorbo
Miro hacia afuera
Pienso en las cosas que vendrán
En las personas que amo
En los sueños que todavía persisten
Y siento una gratitud sencilla,
difícil de explicar,
por estar aquí
Porque mañana,
si la vida quiere,
volveré a despertar
Volveré a poner el agua
Volveré a escuchar el canto breve de la pava
Y volveré a encontrarte donde siempre
Esperándome
Fiel
Silencioso
Como esas pocas compañías extraordinarias
que terminan confundidas
con la propia historia
Y entonces entenderé, una vez más,
que la felicidad rara vez llega haciendo ruido
A veces simplemente tiene forma de mate,
humea entre las manos,
y nos acompaña
mientras aprendemos a vivir.
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