—Es un asco estar con él.
—¿Eh? ¿Por qué hablas así de él?
—¿Cómo? Ah, eres nuevo, ¿no? ¡En esta casa las palabras no tienen peso!
—¿Cómo que no tienen peso?
—¡Claro! Puedes decir lo que se te ocurra. Hacer lo que quieras. En teoría, a nadie le afecta (en teoría...).
—No entiendo.
—¡No hay problema! Te lo explico: si te digo “eres un imbécil”, no debería afectarte, porque se entiende que es solo una emoción del momento, una reacción. Aquí se acepta eso. Luego puedo decirte las tres palabras mágicas: “fue sin querer”, o incluso podemos acordarlo y simplemente ignorarlo.
—Pero... si me dices eso me ofendería.
—¡Entonces eres un inmaduro!
—Eso no tiene mucho que ver con la madurez.
—¡En esta casa sí!
—Sigo sin entender.
—Te lo vuelvo a explicar. ¡Aquí puedes decir de todo! Y nadie te puede hacer nada. Todo lo que digas da igual. Y si alguien se ofende, solo tienes que repetir…
—…que en esta casa las palabras no pesan.
—¡Exacto! No eres tan tonto como creía.
—¿Qué?
—Que no eres tan idiota como pensé. ¡Recuerda! Las palabras aquí no pesan.

Bau Yahari
17 años. Escritor. Autor de tres libros publicados. Miembro de la Sociedad Argentina De Escritores.
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