La Asamblea de los Escombros
Feb 22, 2026
"...nadie puede salvarte sino tú mismo
y mereces salvarte.
no es una guerra fácil de ganar
pero si algo merece la pena ganar, es esto..."
Charles Bukowski
Los ojos de VINO SUELTO se abren lentamente y, antes de poder observar su entorno, algunos recuerdos de la noche anterior lo ponen al tanto de la escena con la que puede encontrarse. Antes de terminar de despertar, incluso, los ruidos en el ambiente y algunos murmullos le dan pistas.
Al despertar, se encuentra con Sebastián sentado, acomodándose el cabestrillo que por orden médica no debería sacarse ni para dormir. El Gitano está fumando un cigarro en la puerta, enseñándole sus pronunciadas ojeras al sol; y Rancho desecha el vino caliente que quedó en la última jarra que armaron. Ya limpió y ordenó el desastre que dejaron los invitados.
Rancho toma el micrófono.
Rancho: Bueno muchachos, se nos va terminando el verano, terminó una etapa. ¿Cómo estamos?
Gitano: Conforme. Pasó de todo. La verdad, me sorprendieron.
Sebastián: "Confundido" es poco, pero dejé que las cosas pasaran sabiendo que en dos semanas empiezan las clases.
Gitano: ¡¿Confundido?! ¿Se puso de moda esa palabra y no me enteré? ¡Ah! Cierto que el señorito va a terminar el secundario.
Rancho: No va a terminar el secundario; el chabón va a empezar una carrera. Le dieron la chance de meter los dos años que le faltaban en uno solo. El año que viene puede empezar la universidad.
Gitano: Vamos a tener que volver a nuestros pagos, se acabó Ciudadela. ¿Ustedes están seguros de que, con todo lo que vivimos acá, quieren volver?
Sebastián: Ese fue el plan desde el principio. Estamos en Ciudadela por el accidente que tuve en el hombro; mi amiga me está dando una mano gigante, por cierto.
Gitano: ¡No! ¡No mientas! Nosotros íbamos a venirnos todos a vivir acá.
Rancho: ¡Gitano, no rompas los huevos! Vos sabés muy bien que los planes cambiaron.
Gitano: ¡Los planes cambiaron como cincuenta veces! Se nos presentaron mil chances. Cada vez que destapé una birra o le tiré soda a mi vaso de vino, alguien nos ofrecía un departamento, un trabajo, una propuesta... o se transformaban en un motivo para no volver. ¡Seba, dale! Vos también te querés quedar.
Rancho: ¡Loco! ¿Por qué volvemos siempre a esta puta conversación? Yo conozco tus motivaciones para quedarte acá, y además Seba...
Sebastián: Rancho, dejá, yo puedo con esto. Gitano, sé muy bien cómo pensás. Sé que el año pasado la pasamos mal y que me cabe la responsabilidad, sobre todo, de tus acciones. Pero se acabó, viejo.
Rancho: Además, estamos listos. En un principio buscábamos huir, sedar, dejar de pensar tantas pelotudeces. Estuvimos todos de acuerdo en que la mejor forma de acabar con el dolor era exponiéndonos de forma brutal a él. Miralo al boludo este —dice por Sebastián—, no podía despertarse sin temblar y ahora va a volver a estudiar, ve a sus dos pibes, sonríe, proyecta. Necesitamos que se ponga a la cabeza de todo esto de nuevo. Yo puedo acomodar este desorden, pero no puedo evitarlo; yo puedo laburar para arreglar las cagadas que se mandan ustedes, pero el que pone las "bases y condiciones" es él.
Gitano: Vos le tenés mucha fe, me parece. ¿Qué hacemos con lo que siente cada vez que el fantasma de su Angelito de mierda toca la puerta? ¿O nos vamos a hacer los boludos con eso?
Sebastián: Lo que yo sienta o deje de sentir no cambia nada acá. Ya estoy curado. No voy a negar que la parte más frágil y transparente de mi ser extrañe a la parte más frágil y transparente del suyo, pero es un sentimiento más relacionado con la añoranza. Y muestra de todo esto es mi comportamiento después del accidente.
Gitano: No compro. Pero bueno... Yo solo digo que acá las cosas serían más fáciles. ¿No te gustan nuestras nuevas amistades? ¿Nuestras aventuras? ¿Me vas a decir que no vas a extrañar las caminatas al barrio de una hora que se terminan transformando en dos, tres, cuatro horas?
Rancho: Todo eso que nombrás, si se vuelve cotidiano, va a dejar de ser disfrute para transformarse en atajo o en soma. No estamos perdiendo nada, no estamos abandonando a nadie. Los colectivos y los trenes van a seguir funcionando.
Gitano: Le pregunté a Sebastián, igual. No a vos.
Rancho: La conch...
Sebastián: (Interrumpe) ¡Eu, eu! Bajemos. Gitano querido, te amo, y juro que disfruté no solo lo que vivimos estos dos meses, sino todas las cagadas que nos venimos mandando juntos desde que nos conocemos. Pero mirame, loco. ¿Cuánta suerte nos queda? Metimos tres vidas en una. VINO SUELTO tiene de sobra para escribir. A mí me duele la espalda, estoy cansado y la calle me está volviendo un poco loco ya. Estoy demasiado consciente de mi mismo y sabemos muy bien todos los que estamos acá que la calle nos quedó chica; o mejor dicho, la calle ya nos dio todo lo que nos tenía que dar.
Rancho: Toda la viveza que tenés, Gitano, la podemos usar para conquistar terrenos esquivos. Ese postre que hasta ahora solo se nos dejó saborear con la punta de la lengua.
Gitano: (Sus ojos se cristalizan; sus gestos insinúan que intenta retener una lágrima en el párpado, como si esta pesase toneladas).
Sebastián: Ya está, Gitano, te conozco. Tenés demasiado orgullo para aceptar lo que tu corazón roto no puede ocultar.
Gitano: ¿De qué hablás? Salame.
Sebastián: Tenés miedo, puedo sentirlo. Porque yo también lo tengo. Loco, no te estoy diciendo que se acabó; tomalo como una mudanza. Vamos a mudar de ambiente nuestras hazañas y aventuras.
Gitano: Vos también estás tapando cosas, a mí no me jodés. En cuanto algo vuelva a salir mal, en cuanto tengas un mal sueño, en cuanto alguno de tus fantasmas vuelva a atacar, vas a tirar todo a la mierda y vas a volver rogando que tomemos un tren o un colectivo a donde mierda sea; vas a recurrir a los placeres vacíos. Porque además, voy a decirte algo: nosotros no tenemos dónde escondernos. Nos conocen; en todos los putos lados nos conocen. ¿Te olvidás de que ayer te dijeron que alguien se enteró de lo que nos pasó en la villa? ¿Cómo mierda se enteraron? No tenemos escapatoria, no tenemos escondite, no pertenecemos a ningún lugar... —comienza a llorar—. Ya no hay ningún lugar que nos haga sentir que estamos en casa. Le pertenecemos a la calle.
Rancho: (Se acerca al Gitano y lo abraza) Gitano, te necesitamos. Te prometo que va a salir todo bien. Sé que te volvimos loco; que Sebastián, el dichoso Ángel y yo nos encargamos de que flashes lucecitas de colores; que las cosas que escribe VINO SUELTO te atormentan. La verdad duele. Pero eso no significa que tengas que estar tan asustado y a la defensiva. Perdón, Gitano. Te prometimos algo que no cumplimos, te amagamos una vez con echarte, te anulamos. Cuando más te necesitamos no te dejamos tomar el control. Fuimos ingenuos, pero no va a volver a pasar.
Sebastián: Gitano, ¿te conté que el olor fétido que sentía estuvo cesando? ¿Y te conté que ya no tengo más esas pesadillas? No, ¿no? Mi silencio todo este tiempo fue una manera de expiar mi pecado. El pecado de haberte dado la espalda. A todos nosotros, de una u otra manera, nos fallé.
Gitano: ¿Y qué me asegura a mí que eso no va a volver a pasar? ¿Quién me garantiza que no me intentan borrar del mapa de nuevo? ¿Rancho se va a seguir haciendo cargo de todo? ¿Este chabón pasado de sensatez y meticulosidad? Qué aburrido —se ríe con lágrimas en el rostro—.
Sebastián: Sin Gitano no existe VINO SUELTO, no hay Gitano sin Rancho, y sin ustedes yo no soy nadie. Por ahora, y mientras termino de acomodarme, Rancho está a cargo. Pero andá calentando, porque te va a tocar ser Gitano en terrenos nuevos. Los necesito así, un poco más. Hagan equipo. Falta poco para que vuelva a la cancha. Por otro lado, a vivir que son dos días, Gitanito. Todavía no nos fuimos -Le guiña el ojo-, nos queda una semanita más acá. ¿Sabés?

VINO SUELTO
Todo lo aquí escrito, esta basado en experiencias personales, en historias ajenas y cosas imaginadas. Todo tiene una cuota de realidad, y en la imaginación todo puede pasar.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.
Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión