LA ADOLESCENCIA (parte 4)
Aug 6, 2025
Hay momentos en los que ni siquiera quieres morirte, solo quieres que todo pare. Pausar la cabeza, silenciar el cuerpo, apagar el mundo como quien apaga una tele vieja que hace ruido aunque no diga nada.
Y eso es lo más difícil de explicar. Porque afuera la gente ve tu vida desde lejos y piensa: "Eres joven, tienes toda la vida por delante". Y tu solo quieres gritar: ¿Y qué pasa si no quiero? ¿Qué pasa si la vida delante mío parece un camino lleno de barro y yo no tengo ni ganas ni fuerzas para caminarlo?
La presión. La puta presión.
Ser exitoso, ser flaco, ser feliz, ser funcional, ser alguien. Todo el tiempo. Comó si tuvieras que hacer un examen que consiste en dar la talla según las expectativas y roles sociales, y mucho, MUCHO CUIDADO, con no estar dentro del molde, porque entonces te empizas a romper por todas las criticas. Pero lo hacés en silencio. Porque no quieres molestar, porque piensas que pedir ayuda es cargar a alguien más con lo que ni tu puedes sostener. Porque te convencieron de que "hay gente peor", y entonces callás .Pero la ansiedad no se va, la tristeza tampoco.
Solo se vuelve más silenciosa.Y eso es lo más peligroso.
A veces viene por el bullying, a veces por sentirte diferente, a veces porque te hicieron daño y nadie lo sabe, a veces porque tienes un cuerpo que no te representa, a veces porque te sientes una carga, o porque nunca nadie te preguntó de verdad: ¿cómo estás?. Y cuando lo hacen, ya no sabés cómo responder.
Y en medio de ese caos interno…aparece un pensamiento oscuro, pequeño al principio, como una sombra que pasa por el rabillo del ojo .Después se queda, y se va haciendo más y más grande "¿Y si me voy?""¿Y si con eso todo se detiene?". Y pensás que así dejás de doler, y no entiendes que también vas a empexar a dolerle a otros.
Nadie elige querer morirse. Es la desesperación hablando. Es la mente diciendo “no doy más”, es el cuerpo gritando lo que la boca no puede poner en palabras.Y ahí, en ese punto exacto…entra esa frase como una advertencia que nadie me dijo a tiempo:
“No te pelees con la vida, porque entonces te hacés amigo de la muerte.”
Y la muerte no es amiga, la muerte es una trampa disfrazada de alivio. Una promesa falsa, un silencio que se queda para siempre, y que deja sin respuesta a quienes sí te hubieran querido escuchar si les hubieras dado el momento.
Hay algo que nadie dice lo suficiente: Pedir ayuda no es debilidad. Es instinto de supervivencia, aferrarse al borde del abismo y decir: todavía no. Todavía no me rindo. Hay personas y lugares, hay grupos de ayuda, terapeutas... hay alternativas para seguir hacia adelante. Amigos que tal vez no entienden todo… pero están. Y a veces no hace falta que te salven, solo que te acompañen un rato en la oscuridad hasta que puedas volver a prender la luz vos mismo.
Si estás leyendo esto y pensás que nadie te ve…yo sí.
Te veo, te entiendo. Y sé que duele, pero también sé que no todo el dolor dura para siempre, el nudo afloja, la oscuridad no se va de golpe, pero se va. Y que la vida (aunque a veces parezca un castigo) también puede sorprenderte. Incluso cuando ya no esperás nada.
Por ello creer esto, para que lo veas cuando sientas que te desvaneces porque nadie te comprende. Aqui no, aqui no juzgamos a aquellos que se sienten asi, porque todos a veces no sentimos absurdamente tristes y muertos, pero no debemos dejar que ese sentimiento de soledad nos consuma, por ello amigo lector... no estas solo en esta soledad, no te rindas y busca tu luz en ti y no en nadie más y nunca dudes en gritar, llorar y pedir ayuda. Pues no es un cobarde quien pide ayuda, sino quien se rinde sin siquiera haber probado todas sus opciones, asi que buscalas...busca las alternativas.
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