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LA ADOLESCENCIA (parte 2)

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Aug 2, 2025

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La escuela es como un mundo paralelo. Un universo cerrado con su propio lenguaje, sus propias reglas, sus jerarquías invisibles. Y tu ahí, tratando de entender tu lugar, como si fueras un satélite dando vueltas sin órbita fija.

Y están ellos: tus amigos. (O lo que el algoritmo social de la adolescencia decidió que fueran tus compañeros de ruta.)

Al principio todo es simple, se ríen de lo mismo, se sientan en el mismo banco, se comparten el bocata como si eso garantizara lealtad eterna.

Y por un tiempo, parece que es suficiente. Que eso es la amistad.

Estar, reírse, putear juntos a los profesores y contarse secretos a medias en los recreos.

Pero un día te das cuenta de que están cambiando. Todos. Tú también, y la sincronía empieza a fallar. Uno se enamora, otro se aleja, otro se mete en cosas que no entiendes. Y tu empiezas a quedarte un poco más callado cada que estas a su lado. No porque no los quieras… sino porque ya no sabés cómo encajar sin traicionarte, sin alejarte de lo que consideras tus principios y bases morales sobre lo correcto e incorrecto, no quieres alejarlos pues el abandono no lo consideras algo correcto, pero claro la forma en la que les ocultas lo que sientes, lo que piensas, tampoco es correcto. Y de repente, pum, estas en ese limbo que solo tu propia consciencia puede llegar a comprender, donde no sabes si seguir haciendo como si fueras un camaleón y te ocultas de tus amigos como si se tratara de depredadores, o si prefieres hacer como un león y gritar todos tus problemas y no pensar en nada más, pues todos estarían muy austados como para discutir.

La escuela se convierte en un escenario incómodo, una pasarela donde todos actúan, porque todos sin saberlo estan haciendo la táctica del camaleón, esperado a que otro sea el león, para que si algo sale mal poder señalar a un culpable. y que no seas tu mismo. Y de ahí salen nuevas identidades, como superheroes que esconden las cosas debajo de las máscaras, pero claro...sin los poderes, y sin ser más que unos niños asustados de que sus amigos los dejen de seguir en redes sociales.

La persona divertida. El que todo le chupa un huevo. El dramático. El popular.

Y tú. El que no termina de decidir qué papel interpretar, porque tienes que hacerlo pero tampoco quieres pasarte mucho y terminar siendo un mini circo andante del que todos se ríen pero nadie quiere realmente cerca.

Y entonces te preguntás:

¿Cuántas de estas amistades son reales?¿Y cuántas están sostenidas por el miedo a quedarse solo en los pasillos?

Hay momentos en los que estás con ellos, rodeado de voces, y aun así sentís que no estás, puesto que ninguna realmente va dirigida hacia ti. Como si fueras un espectador de tu propia vida social, como si todo pasara a través de un vidrio grueso.

Me gustaría en un futuro poder mirar al pasado y recordar esas tardes donde pasamos de jugar al escondite a ver a gente de nuestra edad hacerse carnets falsos para comprar cosas que nosotros no veiamos como una necesidad de cada salida, cada fin de semana. En esos momentos es donde nosotros deciamos: "¿somos tan diferentes?¿o por qué se siente que somos de otro mundo a lado de esas personas?". Y claro, si no lo hacias, te tenias que preparar para el duro mazo del juicio social, donde docenas de adolescentes iban a proceder a reirse de que cuides tu salud por algun motivo, o algo mucho peor... la mirada juzgona, donde ni tus amigos podian salvarte de semejante entierro social. Nadie te decia nada pero tu ya sabias todo lo que te querian decir cuando te miraban de esa forma.

A veces pienso que las amistades de la adolescencia son como canciones de una banda que ya no existe, sabes que fueron importantes, que en su momento te salvaron, pero no puedes volver a escucharlas sin sentir un nudo raro en el pecho.

Y eso duele.

Duele crecer y ver que algunas cosas simplemente se deshacen sin hacer ruido. Y no es que ya no los quieras,Es que ya no sabes si somos los mismos. Y a veces… eso alcanza para que la distancia aparezca. Sin peleas, ni dramas... solo distancia.

Pero también aprendí algo:

"Aunque no todas las amistades son para siempre, eso no las hace menos importantes, pues toda persona en tu vida viene para aprenderte algo, ya sea bueno o malo. Y cada día, si importar el qué solo debes tener dos obejtivos, no dejar que te hagan daño, ni tu hacer daño a nadie."

Capaz la adolescencia no se trata de encontrar amigos perfectos.

Sino de cruzarse con gente rota como uno mismo y mirarlos y darse cuanta de que cuando uno da amor, no significa que eso vaya a ser lo que reciban… pero eso no deberia darte motivos para ser una mala persona, al contrario. Cuanto más amor das mejor estás, y lo importante es esperar a que aparezca alguien que este dispuesto a seguir ese lema contigo.

y acompañarse un rato mientras todo se cae alrededor.

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