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La abuela murió.

Jan 4, 2026

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La abuela murió.
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29/09/2023

—"La abuela murió. Más tarde pasaré por ustedes. Pónganse algo para velarla".

​Después de colgar, tragué mi saliva como si fuera ácido. Dios. ¿Por qué? Pero en realidad no estaba cuestionando, tampoco disociada; no me extrañaba. Lo que verdaderamente me retumbaba el pecho era ver a mamá llorando. Respirar la vida de un muerto en las memorias de mi hermana, tan nostálgica porque "hubo una vez". Y aunque nos dejó, no podía pensar en que se fue, sino en lo que seguía después; lo que me tocaba hacer, mejor dicho, percibir.

​Dicen que yo era la favorita de la abuela; mi abuela era muy reconfortante en realidad. ¿Entonces? ¿Por qué la cara no me arde? Yo lo lamento. Lamento esto.

​Timbre de teléfono

—¿Mande? / —Hola. / —¡Hola! / —Perdóname por llamarte así. / —Ah, no te preocupes. ¿Todo bien? / —Lisa. / —¿Qué pasa, todo bien?

​No lo sé. Es decir, no.

​—Mi abuela acaba de morir.

​La asusté porque grité. Yo gritaba y gritaba, pero no lloraba. Quería llorar.

​02/11/2023 — Explotó una vela, tomé un vidrio y me hice creo que tres cortes. El vaso de la vela no era grueso, así que sus fragmentos no eran filosos; hasta el día de hoy tengo una marca pequeña en el tobillo. Pero quise que doliera más, igual no hice nada. Me pica la cara, pero no me arde.

​06/12/2023

Hoy Lisa me mandó mensaje. Me dijo que estaba desconsolada: su abuelo falleció. Pero Lisa lloraba; Lisa lo llamaba en cada cumpleaños. El abuelo de Lisa tenía demencia; creo que hace años que él no la llamaba "nieta".

​A veces Lisa me irrita, sé que es mi problema. Todo el tiempo habla de su abuelo. Llora, tan honestamente. Cuando ella me habla de él, yo la consuelo; la consuelo tan bien que soy "una gran persona". Sueno empática y amable. Pero no quiero hacerlo. No puedo. No me merezco llorarte, abuela, y Lisa me recuerda lo "grandiosa" que soy porque no sabe con quién habla. Quiero romper el espejo. Lisa, aléjate... Lisa, no te vayas, quédate.

​El día de tu velorio, Pilar lloró. Ella se desvelaba contigo, siempre iba en mi lugar. Mamá decía que era una niña muy madura porque se quedaba a oírte llorar, abuela. Pilar, lo lamento, sé que eres una niña. Yo no te protegí. Soy una estúpida, Pilar, y tú lo sabes, pero no sabes que llevo remordimiento, que no es arrepentimiento. Abuela, quiero rajarme la piel. Ya no puedo y no lloro.

​Pilar, deja de lastimarte, ya no quiero que lo hagas. Te estoy fallando. Tú no haces nada, no te lastimas; yo te condeno a una vida llena de responsabilidad, te señalan y yo soy la idiota a la que tienes que cuidar.

​Mamá me habla de cómo la dejabas en el patio, un tarro de mayonesa en la puerta; si ese tarro caía, mamá sufría. Mamá, mamá, mamá. Lamento que hayas sufrido. A los trece años, la abuela obligó a mamá a casarse. Tuvo dos hijas entre los catorce y diecisiete. Tuvo una vida llena de maltratos y a los treinta y uno yo nací. Las golpizas que le dabas a mamá y el infierno que la hiciste pasar... ¿Cómo llorabas en esa cama? Abuela... ¡¿Por qué lloras?!

​¡Mamá, tú le gritabas! ¡Tú la dejabas llorar a la abuela! ¡Mamá, la abuela es un monstruo, tú eres un monstruo y yo soy un monstruo, mamá!

​Mamá, tengo quince años y no eres un monstruo, ni la abuela, solo yo, mamá. La cara me pica, abuela, se siente pegajosa.

Cielo Colorado

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