Por vos sería un kamikaze, de esos con espíritu antiguo,
ofreciendo lo último de mi fuego
al altar secreto donde tu sombra me reclama.
Desato cada palabra como un rito silencioso,
para que baje, lenta,
hasta el lugar donde escondés tu verdadera forma.
Y dejo que este veneno sagrado,
espeso mentalmente como esas noches que das mil vueltas en la cama sin poder dormir,
se derrame sobre vos como una plegaria prohibida,
marcando tu piel con un pulso que solo nosotros entendemos.
Hasta que tu pensamiento caiga en trance,
temblando bajo mi nombre
como si fuera un mantra destinado,
invocado una y otra vez
en la intimidad de un pacto que solo arde
cuando nos entregamos sin testigos.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión