¿De qué te sorprendes, Juana? Si el insultaba a su madre sin motivo alguno; aquella viejecita solo se apretaba el pecho para no derramar más lágrimas rojas de tantos navajazos de las infames palabras brutas, ásperas y cortantes que su "bendición" le dedicó.
¿De qué te sorprendes? Si la única muestra de afecto para su santa madre, era cuando se la recordaban, y de paso, lo mandaban a saludarla.
¿De qué te sorprendes? Si bien sabías que su boca no era romántica, conocías su léxico fálico, puesto que sabe las 1001 variantes de la palabra pene y ninguna de romance.
Entonces ¿por qué le recriminas recitar palabras de amor cuando desde un inicio su boca sidosa solo sabía recitar albures y no poesía?
¿De qué te quejas? Si tu muy bien lo conocías y aun asi, quisiste ser parte de su vida.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión