Bajo el peso de un cielo que se deshace,
surge el arrebol como un último aliento,
es el alma del día que al morir nace,
pintando en las nubes su dorado tormento.
Es ese tinte rojizo, herida de luz pura,
que tiñe el ocaso con manos de amante,
un eco de fuego que en la altura perdura
mientras la noche se vuelve constante.
Se parece a la rosa que, al perder su brío,
desprende sus pétalos en un baile lento;
un jardín de nostalgia bañado de frío,
donde el rojo es suspiro y el aroma es lamento.
Eres tú ese arrebol, belleza que duele,
la flor que se rinde cuando el sol se retira,
un sueño de seda que a ausencia me huele,
el rastro de un beso que aún me suspira.

Aleja
Para aquellos amantes de las flores que buscan un reflejo en sus pétalos: sensibilidad, fragilidad, belleza y fuerza. 🪷
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