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Introducción a la retórica

Nov 1, 2025

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Introducción a la retórica
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LA RETÓRICA

En mi escasa experiencia militante hay cosas que me fascinan. No puedo evitarlo, soy un lector, analizo discursos y los disecciono. Me encanta por ejemplo ir a las asambleas de FHUC y someterme al flujo de palabras de los oradores, daría nombre, pero después no te dejan ver sus historias en Instagram (JA). El militante tiene una sintonía automática con su auditorio, conoce su materia y el medio, sabe cómo convencer, cmo exponer, cómo explicar. Se necesita empatía y confianza, no sé. En varios milenios de filosofía no hay casi nada que no haya sido formulado teóricamente. La RETÓRICA no es una excepción.

No sé qué dirán los coaches ontológicos, pero sí puedo decirles lo que enuncia Marco Tulio Cicerón y Quintiliano. A menudo se confunde la RETÓRICA con el hablar bonito, es un error garrafal, y me temo que parte de Descartes y su obsesión con la verdad y el método. Los humanistas veían las cosas muy distinto, allí no se trataba de no errar sino de resonar, de hablar con belleza y de habitar el mundo. El espacio vacío de la inercia galileana-newtoniana donde se arrojan proyectiles es un mundo liso para mentes lisas. Por eso la retórica deviene forma vacía, por eso un joven aspirante a técnico le dijo a una compañerita en el 2 una vez “una pregunta retórica es una pregunta que no tiene sentido”, sí, entiendo su confusión pero es sintomático.

Del mismo modo los cultores del Wittgenstein mal entendido de los que no hablan pese a que “de lo que no se puede hablar es mejor callar” (aunque sea imposible) me irritan. Ese escrúpulo, esa economía de palabras, como si la voz se gastara, como si las palabras se debieran medir en una balanza, como si escribir (poesía, literatura, ensayos) no fuera la vera expresión de la vida.

Pero, en fin, sobre la retórica diré que es el arte de PERSUADIR. ¿Cómo se realiza esa persuasión? ¿Y ante todo, a qué se opone la retórica? Gorgias decía que era tan potente con una trompada, irresistible, indoblegable… (Helena fue inocente al seguir a Paris) pero más allá del sofista del siglo V, la retórica se opone a la FUERZA. Si la retórica persuade es porque tiene argumentos, y los argumentos, atención, han de ser racionales. Descartes querría la fuerza de la matemática, de la ciencia, yo diría que la retórica trata de lo verosímil y lo aconsejable, en retórica no hay certeza formal sino probabilidad y estrategia. Por eso la retórica es el arma de la politica, De todas maneras, podemos filosóficamente dar algunos consejos.

La RETÓRICA se divide en

  1. INVENTIO (hallazgo de los argumentos)

  2. DISPOSITIO (ordenamiento en el discurso)

  3. ELOCUTIO (expresión mediante formas)

  4. ACTIO (o performance)

Y si usted realmente alguna vez se vio en la difícil tarea de convencer a alguien se dará cuenta de que puede hablar con mucha belleza, seducir con palabras e ingenio, pero si no hay argumentos todo es en vano. H. Yrigoyen casi ni hablaba y las masas lo adoraban. Por eso la INVENTIO es fundamental. Es importante argumentos, datos, saberes, conocimientos.

Pero incluso el médico aunque sepa que el paciente no debe ver pantallas azules después de las 22 hs falla si no posee el modo adecuado de decirlo. Un hombre de talento puede hacer que el más terco ceda allí donde la razón y la fuerza no pudieron. ¿Cómo? Mediante la DISPOSITIO y la ELOCUTIO.

Disponer los argumentos es fundamental, porque el discurso debe acompañar los procesos psicológicos del oyente, no basta con que tenga toda la data, tiene que hacer el recorrido. No saltar de A a D, sino pasar por B y C. El orden de los argumentos es clave.

Pero… si el discurso no tiene brillo, si es soso, si no seduce (y trivialmente a esto se lo llama habitualmente retórica) tampoco persuade. Aquí aparece otra batería de cosas… las metáforas, metonimias, analogías, juegos de palabras, chistes, cambios de registro, fortaleza, suplica, explicación, indignación.

Y por último la ACTIO. Los tontos creen que los buenos oradores son geniales porque improvisan. ¡Nada que ver! Un orador tiene preparado un discurso. Pero no es lo mismo leer un par de hojitas, que mirar a los ojos, gesticular, elevar la voz, bajarla, hacer pausas, en suma, actuar.

Estos procedimientos para elaborar discursos pueden parecerle un juego de niños a un militante diestro, pero no me podrá negar que conocer la arquitectura de los discurso le permitiría elaborar mejores exposiciones.

Bonchi Est

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