La calma en prisa, la prisa en calma.
Yo, que llevo a ratos conmigo
un sol grisáceo que nubla
mis esmeraldas.
Iridiscente,
mi chispa desoladora.
Semi amarga añoranza,
agridulce estancia.
Creciente melodía:
de cantos, me llenan tus rojos bailes.
Es la forma del silencio audaz
en lo que el sol busca reposar.
Cuando los mosaicos de tu mirada
no brillen más,
cuando busques enloquecer
y tu refugio no hable más.
Búscame ahora aquí,
pero no olvides buscarme allá.
Seguro coincidimos
otra ronda más.
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