Nunca te odiaré, por más que duela,
porque te amé con alma sincera y buena.
Tan inocente fue aquel sentimiento,
que aún vive en mí como un juramento.
Me dejaste con promesas al viento,
con sueños colgando en cada momento.
Tantas palabras que nunca dijimos,
tantos caminos que no recorrimos.
Pero no guardo rencor ni reproche,
aunque la ausencia me visite de noche.
Solo le pido al destino callado
que me devuelva tu dulce mirar amado.
Y si algún día cruzamos camino,
que sepas que aún guardo ese destino:
volver a ver tus ojos brillar,
y sin palabras… volver a amar.
¿Te gustaría que lo adapte a una situación específica o que sea más corto o más intenso?
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión