hay un azul inmenso en el bosquejo de tu rostro,
una fuerza que presiona brutalmente cuando alguien intenta acercarse,
no hay nada que pueda hacer,
para que tus tristezas puedan alivianarse.
si el rosado en mis mejillas,
y el amarillo de mis días
se ven teñidos en la sombra de tu agonía.
tan grande fue mi oración,
pero esta vez le ganó la desolación.
te piden que salgas adelante,
cuando no podés dejar de tambalearte.
la inmensidad de tu cielo
se transformo en una tormenta perfecta,
y el sol que emana de mí,
no puede encontrarte,
los estruendos fueron más grandes.
no queda mucho por decir,
mi sol no dejará de insistir,
hasta que la tormenta cese,
y dejes que mis rayos te encuentren.
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